El ABC de Eloy Torres Román/ Internacionalista y profesor de la UCV
“Trump es el fenómeno pernicioso de la antipolítica”

Hoy en día está en entredicho el “esencialismo estadounidense”. Republicanos y demócratas viven crisis de identidad. Clinton prolongaría la política de Obama y Trump propiciaría la confrontación con América Latina, señala el especialista.

Manuel Felipe Sierra

En esta oportunidad las elecciones norteamericanas han despertado un especial interés sobre todo en América Latina por la presencia de Donald Trump quien de ser electo redefiniría la política de su país en Latinoamérica en dos aspectos fundamentales como la inmigración y el proteccionismo económico. A escasos días de la consulta las encuestas revelan un empate técnico entre el aspirante republicano y la candidata demócrata Hilary Clinton. Eloy Torres Román es internacionalista, profesor de la UCV y además con experiencia en varios destinos diplomáticos, estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

“La batalla entre Clinton y Sanders por la candidatura no se ha cerrado todavía”

“La batalla entre Clinton y Sanders por la candidatura no se ha cerrado todavía”

A pocos días para las elecciones estadounidenses se ha configurado según los encuestológos, un empate técnico entre Hilary Clinton y Donald Trump, lo cual cambia un poco el escenario ya que parecía que pese al enorme esfuerzo de Trump, se vaticinaba el triunfo de Clinton contando con su mayoría en los llamados “votos electorales”. Pero parece que ese clima ha cambiado ¿Cómo ves el escenario de la recta final?

A últimas horas y después de los debates electorales quizás han cambiado algo las matemáticas de estos resultados electorales; si bien es cierto que Clinton tenía una amplia ventaja, las realidades políticas han hecho que en este momento ello haya cambiado un poco y que ahora nos movamos en el terreno de la incertidumbre. Tampoco sabemos hasta qué punto ello atenderá a las famosas denuncias de los correos de la candidata investigados por el FBI, y qué impacto pueda tener en la votación.

Es curioso, pero ya el jefe del FBI había dictaminado que con la denuncia de los famosos e-mails si bien podría decirse que hubo descuido, ello de ninguna manera configuraba un delito como para que fuera objeto de investigación y de juicio. Ahora se ha replanteado el tema con una finalidad claramente electoral como un recurso de última hora que favorecería a Trump.

Creo que Clinton ha sido bastante inteligente al dejar que se revisen todos los documentos y archivos que podrían contener algunos elementos ilegales y eso es demostrar una gran valentía para detener también la avalancha de desencanto que ha caracterizado esta campaña.

Una campaña que ha estado muy por debajo del nivel de las confrontaciones presidenciales estadounidenses, ha carecido de ideas y planteamientos concretos y han abundado los insultos y los disparates de todo tipo principalmente por parte de Trump.

Es cierto, más allá de Clinton y del mismo Donald Trump lo que preocupa, porque ellos son personas que tienen un espacio en el tiempo finito, recordemos que son setentones, en última instancia lo que importa es que la sociedad estadounidense está atravesando por una crisis de identidad con ella misma porque esa sociedad liberal, el “esencialismo estadounidense” está en entredicho porque elementos fundamentales con las cuales se construyó como la liberalidad, el respeto a la ciudadanía, el ciudadano por encima del Estado (actualmente quizás por los avatares de la propia realidad económica global en la cual los Estados Unidos son un factor muy importante) esa realidad se esté viendo un poco resquebrajada y eso hace que surjan estos tipos de candidatos.

SORPRESA Y TRADICIÓN

Cuando hablas de ese tipo de candidatos te refieres a Trump, quien ha roto los esquemas electorales de ese país, no siendo un político profesional sino un empresario, que tampoco puede considerarse como el empresario modelo para los estadounidenses, y logró la candidatura republicana sin contendor, y con un lenguaje y un estilo tremendista.

Ciertamente lo de Trump ha sido una sorpresa que ha roto con la tradición de las campañas estadounidenses y del propio lenguaje político. Citando un análisis del Boston Globe, el partido Republicano apostó por Trump porque le traducía resultados inmediatos no pensando en lo que podría representar como presidente del país, sobre todo en las actuales circunstancias de la sociedad norteamericana y del mundo. El drama de los políticos, como se sabe, es que no observan que la política es para hacer cosas a largo plazo y no en el momento, y el drama de los republicanos en este caso, es que ellos pensaban que tras ocho años de la “dictadura carismática” del presidente Obama, siendo negro y de padre africano, ahora encima le colocan a una mujer como presidente; por ello escogieron a Trump para que sea la “tablita de salvación” como se dice, pero se han encontrado con que el drama no va a ser tan fácil de remover.

Pero todo ello en el contexto de cambios en la sociedad norteamericana que ahora se reflejan en el manejo de la política y por supuesto de las elecciones.

Es así, el caso concretamente de los republicanos es que ellos también están viviendo un proceso de crisis de identidad, al igual que ocurre entre los demócratas, porque la batalla entre Clinton y Sanders por la candidatura no se ha cerrado todavía, a pesar de la victoria de Clinton y el hecho de que el perdedor estuvo de acuerdo y la apoya en la campaña; pero las heridas no están allí, están más abajo, en los pies, porque es un problema de la participación del ciudadano norteamericano sobre nuevas bases, con nuevos esquemas de funcionamiento de la sociedad; lo que ha hecho también es que Trump como hombre exitoso desde el punto de vista del “hombre rico por casino”, sea hoy en día el porta-estandarte de los republicanos.

Por eso se dice que esta campaña es atípica y como decíamos, en ella no han estado en juego los grandes temas, los factores que tradicionalmente las condicionan, sino que ha sido una campaña marcada por acusaciones recíprocas que tienen que ver con la conducta moral de uno y otro, es decir, pareciera que la política estadounidense ha sido arrastrada por la banalización del debate y las ideas ¿no te parece?

Si claro, es lo que llaman ellos el “lenguaje no correcto de la política”; primero, por cuanto se individualiza y no es que los individuos no tenga un papel en los procesos históricos, sin embargo es muy difícil recoger las castañas después de tanto insulto por cuanto la sociedad norteamericana no estaba acostumbrada a eso, porque no es una sociedad tan politizada como la venezolana, por ejemplo. Cuando digo politizada me refiero a que el Estado venezolano ha confiscado la ciudadanía; en los Estados Unidos como se sabe, existe una clara separación de poderes y respeto por la iniciativa individual, pero por la manera como se ha llevado esta campaña, se vislumbra que se avecinan momentos muy peligrosos.

¿Peligrosos te refieres a una victoria de Trump?

Por supuesto, porque de ganar Clinton ella continuaría con la misma política de Obama que por cierto no es que lo haya hecho mal, pero lo ha podido hacer mejor; primero porque viene de las minorías raciales, es joven, carismático, pero como le gustaba decir a Luis Herrera Campins de los buenos toreros: “le faltó aplicar el volapié”. Obama ha podido reestructurar el sistema político y económico, sin necesidad de desdibujar su esencia. ¿Clinton lo podrá hacer? No sabemos, pero el caso de Trump va a ser peor porque es un individuo que no tiene propuestas, ni una idea clara de lo que está pasando en el mundo, como lo demuestra la manera de comportarse y aquí lo que importa, y es lo peligroso, es que detrás de Trump está el fenómeno pernicioso de la antipolítica.

“Se vislumbra que se avecinan momentos muy peligrosos”.

“Se vislumbra que se avecinan momentos muy peligrosos”.

RELACIONES Y CONFRONTACIÓN

Bueno, Obama hace ocho años también resulto un fenómeno electoral con otras características pero que inicialmente nadie pensó que podría ganar y luego resultar reelecto, pero ya termina su gestión para ser juzgada. Más allá de las política internas  ¿Qué espera a América Latina en caso de que gane Trump?

Dos cosas me gusta siempre citar: primero, el problema de los paradigmas, la sociedad norteamericana ha confrontado durante el siglo XX la escogencia de cuatro candidatos que se han convertido en los paradigmas de ese país; uno fue el presidente Roosevelt que era un viejo paralitico y ganó las elecciones varias veces; el segundo fue el presidente Kennedy que era un presidente católico en una sociedad protestante; el tercero lo constituye Obama que es un presidente negro; y ahora es una mujer la que opta a ser presidente enfrentada a un individuo que parece misógino. Entonces la sociedad estadunidense está dividida incluso en la familia porque las mujeres tienden a votar por Clinton, pero los esposos por Trump. En este caso, América Latina tiene que repensar y fundamentalmente hablo de Venezuela, que tiene que repensar muy bien sus relaciones con Estados Unidos.

Bueno en general las relaciones de América Latina y Estados Unidos con Obama incluso han mejorado y se percibe una mayor atención de Washington hacia nuestros países; está el ejemplo del restablecimiento de las relaciones con Cuba, el apoyo a los Tratados de Paz en Colombia e incluso la reciente entrevista de Thomas Shannon con Nicolás Maduro.

Si, de acuerdo, pero tenemos que volver a las relaciones que tuvimos con ellos durante todo el siglo XX, no solamente son nuestros principales compradores de petróleo directo sino que ha existido una larguísima tradición de relación política, económica, comercial, cultural y además, en última instancia, Estados Unidos es una realidad y el solo hecho de que nosotros mantengamos, como en el caso venezolano, un discurso de confrontación no hace sino entorpecer esa relación y un intercambio respetuoso entre los dos países.

No hablemos de Venezuela en particular sino de América Latina ¿En concreto cuál sería la diferencia entre la política de Obama y la que aplicaría ya no Trump, sino Clinton? Tomando en cuenta que ha habido modificaciones en el escenario continental, porque hay dos temas fundamentales para el nuevo gobernante el de la inmigración que ha sido explotado escandalosamente por Trump y el problema de la integración económica y el proteccionismo.

Eso son dos problemas que tiene que abordar el nuevo gobierno, porque el problema de la inmigración también es parte del problema del proteccionismo como tú dices. Por ejemplo, Trump no ha querido entender que el mundo se mueve sobre la base de nuevos escenarios, de nuevas formas, de nuevas prácticas y eso hace que él vea al mundo a través de un prisma que tiene que ver con el siglo pasado. Es decir: yo, Estados Unidos me encierro, no tengo que ver con el resto del mundo, voy a construir un muro, no voy a permitir que entren extranjeros que ocupen los puestos de trabajos y resulta que no entiende que el mundo se ha globalizado, y que hay una realidad que es la fluidez de las poblaciones que se mueven de un país a otro.

Pero además que es un fenómeno inevitable que no se detiene con simples decretos o políticas represivas.

Claro, es un fenómeno inevitable. Lo que sí creo, en el caso de América Latina, es que su prioridad debe ser el fortalecimiento de sus economías, abandonar el facilismo y el populismo, crear cultura de trabajo y ser los más competitivos posibles, de tal manera que los latinoamericanos podamos ingresar, estar en Estados Unidos, regresar y mantener con ellos una relación comercial fluida, creciente y respetuosa.

Claro, pero hay que hablar también del comportamiento de ellos con nosotros, con el latinoamericano e inmigrante que es otra cosa y es lo que ha dado margen a las propuestas cuasi racistas de Trump.

Eso hay que entenderlo, es natural que dado al peso incluso la tradición política de Estados Unidos, ellos pretendan avasallar e influir cada vez más en nuestros países. Pero justamente esa comprensión nos obliga a actuar en función de la realidad, sin exacerbar tendencias ultranacionalistas, lo cual de ninguna manera significa abandonar nuestra propia soberanía.

Esos planteamientos que son correctos y han sido las líneas generales de la relación latinoamericana con Estados Unidos que como decíamos, se han fortalecido con el mandato de Obama, estarían en peligro con una victoria de Trump por eso es que, en el más simple análisis, un latinoamericano preferiría el triunfo de Clinton que no significaría mayores alteraciones de estas políticas.

Sin duda alguna, con Clinton con las modificaciones pienso que no sustanciales que podían existir se va a prolongar las líneas de la gestión de Obama, pero no así con una victoria de Trump porque si hace todo lo que ha dicho sobre este tema, estaría propiciando una confrontación innecesaria y costosa, en primer lugar, para su propio país.

Tocando el tema especifico de Venezuela, independientemente de quién gane las elecciones ¿Qué pasara con el famoso Decreto Obama (Decreto de la Casa Blanca) que representa una amenaza cierta para el país, más allá de que se aplique o no?

Yo creo que debido a la postura radical de Trump impulsaría su aplicación, como he dicho en caso que haga lo que dice que haría, porque Obama lo ha hecho con una relativa suavidad, muy a su estilo. No te olvides que Trump sería un “elefante en la cristalería”. En el caso de Clinton no habría razones para no reconsiderar los términos de este decreto que está vigente, en buena medida porque el gobierno de Maduro ha persistido en la misma confrontación planteada por Chávez y que dio origen a un decreto que ciertamente es inaceptable para la dignidad de Venezuela.       

@eloicito

 

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Un Comentario;

  1. Diego Garcia Urquiola said:

    Excelente tu apreciacion sobre el devenir para America Latina.

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