LOS MARINES DE MI AMIGO

Un amigo mío, médico por demás, votó por Hugo Chávez la primera vez que éste se presentó como candidato, en 1998. Ganó éste, gracias al voto de mi amigo y el de 3.673.684 ilusos más, de los cuales habría que deducir los del propio Chávez y el pernicioso grupo que le acompañaba en su ambición de poder y rapiña.

De los otros tres candidatos, Henrique Salas, Irene Sáez y Luis Alfaro, el primero era el contendor más fuerte de Chávez, y obtuvo 2.613.161 votos. Salas había entregado dos años antes la gobernación de Carabobo, y el gremio médico de la región tenía con él una cuenta pendiente, que cobró votando por el militar golpista. No pasó mucho tiempo antes de que mi amigo médico se diera cuenta de su gravísimo error, al igual que muchos otros ilusos. Compungido, me dijo que “ya vendrán los marines a sacar a ese loco de ahí”. Todavía los está esperando, pero no para “sacar a ese loco de ahí”, pues lo sacó el cáncer, sino al que le sucedió.

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El tribunal sumiso de justicia se ha cansado de violar la constitución. Sus “juezas” militantes del partido de gobierno, han coleteado con sus páginas el piso del recinto donde “paren” sus edictos ventajistas. Igual han hecho, en su respectivo mentidero, las señoras del CNE, interpretando a su antojo las normas que rigen nuestro sistema electoral. Todas, aquéllas y éstas, “halando la sardina pa’ su sartén”.

Le han puesto chiquitica a la oposición la tarea de recabar las firmas suficientes para provocar el revocatorio de Maduro. Acto puramente administrativo y legal, pues hace ya mucho tiempo que el pueblo lo revocó. Y como ellas lo saben, hacen lo que hacen, y muy bien. Pero podrían implementar otras medidas, sin violar ninguna normativa, con lo cual harían imposible que el revocatorio se dé.

Por ejemplo: Ya han llevado a un mínimo ventajista el número de máquinas capta huellas, pero ninguna norma dice a qué altura deben estar esas máquinas, para que los votantes pongan sus dedos. A fin de hacer imposible esto, propongo que las coloquen sobre repisas que estén a 3.05 metros del piso, como los aros de las canchas de basquetbol, y que no se permita el uso de escaleras u otro objeto que nos permita alcanzarlas. Así, solamente los opositores con estatura de basquetbolistas podrán hacerlo, y ya sabemos que la estatura media del venezolano no da para eso.

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El primer párrafo nos orienta hacia un escenario indeseable, como lo es el de buscar una solución externa para deshacernos del despotismo que nos está matando de hambre o de enfermedades sin remedios. El segundo, nos lleva al escenario en el cual la democracia, representada por la oposición, lucha por todos los medios contra la dictadura corrupta y arruinadora que acabó con el agro y la industria en un vano intento por imponer un sistema mil veces demostrado inoperante y destructor de civilizaciones enteras. El régimen, escudado tras falsos poderes supuestamente “independientes”, hace lo imposible por obstaculizar un referendo que perderá por paliza y lo sabe. Cobardemente, se vale de funcionarios claramente comprometidos con el sistema hambreador del pueblo y ladrón de sus bienes.

No será con los marines gringos con los que nos desharemos de este régimen podrido y destructor, sino con el ejército constituido por todo un pueblo famélico, enfermo y decepcionado. Los que se han hecho billonarios y han conducido al país a la miseria, juegan con fuego al burlarse de un pueblo desesperado y capaz de cualquier cosa.

*editado

 

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