LA MUD Y DONALD TRUMP

Existe un engaño en Latinoamérica y en especial en Venezuela creado a partir de analizar la política exterior basada en nuestra propia experiencia.

Si los políticos nos mienten y no cumplen sus promesas, pues en Estados Unidos es igual. Afirmamos siempre muy convencidos. “Seguro Trump prometió todo eso y luego su realidad lo hará cambiar de parecer” dicen muchos. “Muchas de sus políticas son imposibles en la práctica” han sostenido no pocos expertos, elección tras elección y así siempre, indefectiblemente terminamos con los pantalones envueltos en llamas.

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Si eliminamos este autoengaño y nos atenemos a los hechos expuestos por las organizaciones que monitorean ese cumplimiento los políticos estadounidenses trabajan el 88% de sus promesas electorales, llevan a cabo un compromiso total o parcial del 70% y cumplen en promedio el 68% de lo que prometen. Apenas el 12% de sus promesas son verdaderamente incumplidas porque nunca se trabajan. Por eso, los expertos que sostenían que era imposible que Bush cumpliera sus promesas de reducción de impuestos o la reforma educativa, o aquellos que en Latinoamérica que decían que la realidad de Obama lo haría entender la imposibilidad del paquete de estímulos, la seguridad social y el cambio climático fallaron estrepitosamente.

Así que, ¡no! Amigos míos, porque los anglosajones no son latinos.

En Inglaterra el 80% de lo que se promete se cumple, en Canadá el 73% y en los Estados Unidos el 67%. Pero si lo que no se cumple es importante, como en el caso de Bush padre, los votantes pasan factura, porque la carrera por la presidencia no es de cuatro años, es de ocho y si en los primeros cuatro incumples tus promesas o no te ven trabajando arduamente en cumplirlas, pierdes en uno de los sistemas de elección popular más frágiles del mundo, porque Trump no ganó por número de votos sino por los intereses específicos de determinados Estados.

Lo que nos lleva a Obama, quien cumplió con el 73% de sus promesas electorales con un Congreso y un Senado de mayoría republicana.

Y ahora Trump, es presidente Republicano, con mayoría republicana, lo que significa que tendrá que cumplir lo prometido si quiere ser reelecto. ¿Pues bien? ¿Que ha prometido? Mano dura con Cuba, cancelar las órdenes ejecutivas y suspender la apertura cubana. Cancelar la orden ejecutiva de apertura con Irán, imponer un arancel del 45% con China, construir un Muro que separe América del Norte con el resto de nosotros (no solo de México) y darle apoyo a la oposición de Venezuela. Y aunque la gente crea que los latinos y los socialistas son importantísimos, la verdad es que esas son las promesas más fáciles de cumplir.

Digo todo esto porque a nosotros, siempre nos caen las cosas por sorpresa. Es decir, nos pasan siempre las mismas cosas, caemos una y otra vez, pero siempre sorprendidos. Pongamos un ejemplo, cualquiera que más o menos llevara una ilación de lo que nos sucede, sabría que cada vez que nos molestamos y saltamos a la calle, nos vienen con el cuento del diálogo, nos dividen y nos enfrían el guarapo. O cada vez que nos advierten lo que viene, no nos lo creemos, nunca lo analizamos, ni actuamos proactivamente para afrontarlo. Siempre nos agarran por sorpresa y tenemos que actuar repentinamente a apagar el fuego en nuestros pantalones.

¿Cuál fuego? Dirá Usted.

Pues el primero y real, que somos latinos y estamos detrás del muro. Es decir, le importamos un comino y también lo que nos pase. Si Trump cumple esas promesas de fácil aplicación, los revolucionarios se harán más fuertes porque los Castro o negociarán una apertura más rápida, cosa poco probable o se replegarán para sobrevivir al grito de “Viva la Revolución” y ni hablar de los nuestros.

Podemos hablar de sanciones mucho más rudas, incluso económicas o que Trump termine por sacar nuestro petróleo de allí, los únicos 900 mil barriles que nos pagan al contado porque ya ha dicho que quiere el petróleo canadiense y sus contratos. Quiere parar el dominio chino, pero basta con desacelerar a China para ponernos de rodillas, o simplemente puede hacer que el petróleo suba por el desastre que viene en medio oriente y darle un respiro a Maduro.

En fin, para bien o para mal Clinton garantizaba la continuidad en nuestro mundo. Trump representa la incertidumbre total. Desde la eliminación de regulaciones en Wall Street que pongan de rodillas o transformen economías como la nuestra, la renegociación de acuerdos comerciales hasta su postura con países como Rusia. Pero lo cierto de todo esto es que absolutamente todo nos afecta enormemente.

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¿Qué podemos hacer? Poco en el terreno de evitarlo.

Pero Winston Churchill solía decir que “el arte de la política consiste en adelantarse a los escenarios y en el peor de los casos, tener que explicar porque no se dieron”. Esto quiere decir que la MUD tiene que sentarse a estudiar cada uno de los escenarios posibles, tratar de adelantarse en el terreno, explicarle a la gente sus posibles escenarios o aplicar una postura especifica en el marco de una estrategia rápida y general.

Si optan por esta opción, deben hacerlo rápido, pues como me ha comentado hace poco un amigo “lo gringos trabajan rápido y esa transición comienza ya”. O pueden hacer también lo que siempre hacemos los latinoamericanos, decir que el “Presidente Trump” no va a poder cumplir sus promesas, no comprar el extintor y sorprenderse cuando tengan sus pantalones ardiendo en llamas.

 

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