DIAGNÓSTICO DEL DIÁLOGO

Intereses comunes

El hecho de que el gobierno se niegue a utilizar el término negociación ya indica indisposición a negociar. Pero, lo están haciendo, aunque no sobre el tema de mayor interés para ambas partes: el revocatorio, sino sobre temas secundarios. Esto significaría que el revocatorio ya lo habían negociado antes de sentarse a la mesa y no sabemos quiénes.

dialogo

En toda negociación, cada parte debe tener claro sus intereses y los actores. El del gobierno es evitar el revocatorio para quedarse en el poder o, al menos, dejar pasar el tiempo para llegar al 10-01-2017. Se suponía que el interés de los partidos de oposición, antes de entrar a dialogar, era llegar al poder, para lo cual ya tenían asegurados una vía constitucional y unos 12 millones de votos, muy por encima de los 7,5 millones que se necesitan para revocar al Presidente. El interés del 81% de la población que quiere a Maduro fuera de la Presidencia parece que no lo representa nadie en este diálogo.

Si la oposición la tenía ganada con sólo aplicar un poco más de calle, ¿para qué se sentó a dialogar sobre otros temas?

Tiene que ser que a ambas partes les convenía descartar el revocatorio, al menos el que se realizaría en 2016. Y, ¿qué interés pueden tener algunos dirigentes de oposición (no todos) de descartar el cambio de Presidente ahora?

Puede ser que aparecieron otros actores e intereses:  Estados Unidos y el Vaticano, quienes ven a la oposición débil para gobernar y no la apoyarían por ahora. Segundo, que a ninguno de los dirigentes que negociaron el revocatorio les interesa ser presidente por dos años, asumir los costos de manejar la crisis humanitaria y perder las elecciones en 2018. Les queda la justificación de que en dos años el chavismo estará más frito todavía y en un período presidencial de seis años sí se puede arreglar esto y luego repetir. El riesgo para los opositores es que los mismos chavistas remuevan a Maduro por renuncia en 2017 y pongan a un militar moderado de vicepresidente, se empiece a arreglar esto y la oposición, que seguiría desarticulada, pierda las elecciones de 2018; o que ya no haya más elecciones.

 
José Antonio Gil YepesJosé Antonio Gil Yepes

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