EL MISMO ESTILO

Piratería total. Es una característica repetida en estos tiempos de revolución chavista, bolivariana, profundamente humanista y socialista. Mientras más pirata mejor. No es fácil reunir en una sola persona tanta piratería e improvisación, pero lo lograron. Pero el milagro da para más. No es una sola persona. Lograron reproducirse y llenar todos los espacios del poder, donde se toman las decisiones. Veamos, si es posible, cuáles son las características fundamentales de este hombre nuevo.

solano

Sacó primaria a empujones. No terminó bachillerato. Por supuesto, no tiene una profesión universitaria ni un oficio conocido en el que destaque. Ni hablar de especializaciones, maestrías, cursos de mejoramiento o entrenamientos gerenciales. Se mete en todo con esa pose de sabiduría, de sobrado, que engaña, especialmente a los más ignorantes; sector que en esta época ha aumentado de manera alarmante. Se la echa de saber de todo, cuando en realidad es un improvisado que copia frases hechas y muchas veces las copia mal. De idiomas nada. De casualidad el autóctono y eso con un dominio de ciertas palabras claves, aunque a la hora de meter la pata no le importa soltar cualquier payasada. Y en realidad no importa. La misma gente lo eleva al grado de alto pensador y señalan que el errático personaje lo hace a propósito, no por ignorancia, sino gracias a su excelsa inteligencia que le permite burlarse de todos y desviar su atención de los verdaderos problemas del país.

Asume compromisos que no podrá cumplir. Dice a grito tendido que hará esto o lo otro con tono de promesa imbatible, pero en realidad es humo. Pantallero hasta más no poder. Amante de la televisión, la radio, la prensa escrita, redes sociales y todo lo que signifique exposición pública. No pela un viaje. No importa que el objetivo de la gira sea a un evento sobre el cual no tiene la más mínima idea. Irá, se vestirá de campeón, hará paseo al ruedo y, como siempre, pondrá la cómica. Es una conducta irreductible y predecible, pero nunca les ha dado pena. Hacer el ridículo es lo de menos cuando se asume que hay dólares de por medio. Y siempre los hay. Y muchos. En estos días no tanto como antes, pero siguen raspando ollas sin importar que varios millones de venezolanos andan compitiendo con los perros a ver quién saca primero la basura de los pipotes en la calle. Es la comida más popular de la Venezuela del 2017.

No puede ver un chance porque lanza una fiesta general. Es una forma de evadir, pero a la gente le gusta. Carnaval, pues fiesta de disfraces en todas partes, aunque no haya plata para las medicinas del niño. Semana Santa, pues operativo especial para el desplazamiento nacional del ocio que seguramente será adornado con dos o tres días más de asueto. No cuesta nada sacar el decreto, aunque sea absurdo y ridículo. Total. Ni pena le dará. Hacer lo contrario de lo que todo el mundo espera es parte del nuevo hombre, pero mal, cada vez peor. Y comenzar por un Mundial sin pasar por los pasos previos y por el aprendizaje responsable, es lo más normal.

¿Saben de quién hablamos? No es ese. No son esos. Son parecidos, pero no son. Hablamos del héroe bizarro del momento, el peor esquiador del mundo, Adrián Solano.

La prueba irrefutable de que efectivamente alguien dejó un legado por ahí.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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