MUNIR, EN LA ENCRUCIJADA

La irregular temporada del delantero hace que el Valencia no se plantee pagar 12 millones de euros al Barcelona por quedárselo en propiedad

JAVIER PÉREZ

El final del mes de agosto pasado fue convulso para el Valencia. La inesperada venta de Paco Alcácer al Barcelona dejó en la tesorería del club de Peter Lim 30 millones de euros, sumiendo al valencianismo en el desencanto. Mientras Layhoon Chan, la presidenta, anunciaba a los peñistas que no quería ni iba a vender a Alcácer, Lim, en compañía del agente Jorge Mendes, acordaba en la Ciudad Condal con Josep María Bartomeu, el presidente azulgrana, el traspaso del delantero de Torrent. Mestalla se quedaba sin su ícono. A Alcácer le consideraron un traidor.

munir

Sin su referencia en ataque, el Valencia consiguió con celeridad la cesión por parte del Barça de Munir El Haddadi (Madrid, 21 años), con una opción de compra de 12 millones de euros. La operación fue considerada por la entidad de la ciudad del Turia como una gestión hábil, convencidos que el rendimiento y los goles de Munir harían olvidar a Alcácer, convirtiendo su venta en una transacción redonda si finalmente las esperadas prestaciones deportivas de Munir convertía en barato el precio estipulado por el Barça para quedárselo en propiedad. La maquinaria de propaganda del Valencia bautizó la llegada de Munir como “el nou 9”, el nuevo nueve. Una visión irreal de Munir, que en realidad nunca ha sido un delantero de referencia en el área.

Munir entendió que la llegada de Alcácer al Barça le dejaba como quinta alternativa para la delantera blaugrana, con los escasos minutos que conceden Messi, Neymar y Suárez, y por detrás de Alcácer. El hispano-marroquí también era pretendido por el Celta. Sin embargo, a pesar de la convulsión que rodea al Valencia, aceptó la oferta del Valencia. Firmó por el club de Mestalla pero, salvo puntuales excepciones por las ausencias de Santi Mina o Rodrigo, no ha sido considerado como un nueve puro por los entrenadores que han desfilado por el Valencia. Ni Pako Ayestarán, primero; ni Cesare Prandelli, que lo mandó al banquillo y suspiraba por Simone Zaza; ni finalmente Voro, al que concedieron el deseo del dimitido entrenador italiano.

Ninguno de ellos ha apostado definitivamente por Munir como referencia. Ubicado en el extremo derecho, su ha sido irregular, en la misma línea que el del equipo. Hasta ahora ha jugado 24 partidos de Liga, 15 de ellos como titular, anotando cuatro goles. El primero de ellos llegó precisamente ante el Barcelona en Mestalla ,en la primera vuelta.

El futuro de Munir, que se encuentra a gusto en la ciudad del Turia, es tan incierto como el del Valencia, que tendrá que rehacerse al finalizar otra temporada para olvidar. José Ramón Alexanco, el nuevo director deportivo a las órdenes de Lim, tiene la principal misión de buscar un entrenador con una idea de juego y confeccionar un equipo a bajo coste, que poco vendrá a ser con el actual. La merma de ingresos por no disputar competición europea, unido a que el Valencia está obligado a partir del próximo verano a comenzar a satisfacer una deuda de más de 300 millones de euros, con Bankia como su principal acreedor (a razón de unos 25 millones de euros anuales), obligará al club a soltar lastre.

De hecho, la plantilla del Valencia es la cuarta más cara de la Liga, de modo que difícilmente podrá acometer el fichaje de Munir a no ser que el Barcelona decida prorrogar la cesión o rebaje el precio de compra del atacante, que tras una gran explosión como azulgrana alcanzó incluso la internacionalidad con España, a los 19 años. Ahora, con el anuncio de la marcha de Luis Enrique, Munir podría regresar al Camp Nou y volver a empezar en el Barça.

Tomado de El Paìs

 
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