TSJ, TRIBUNAL SUPREMAMENTE ILEGAL

“La confrontación es inevitable”, adelantó el radical Diosdado Cabello, presidente del Parlamento en diciembre de 2015.

La contundente victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias unos días antes obligaba al chavismo a ponerse manos a la obra con un objetivo: atornillar su poder en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), máximo órgano judicial del país, para blindar a Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores.

Saltándose todos los procedimientos (los 42 días necesarios para la designación de magistrados se redujeron a 15) y ‘manu militari’, el oficialismo impuso el nombramiento de 35 magistrados (13 principales y 22 suplentes), algunos de ellos conocidos revolucionarios, como el viceministro Calixto Ortega (del entorno de Maduro), el diputado Christian Serpa, otro viceministro, un juez fiel al proceso revolucionario y la hermana de un fiscal asesinado en extrañas circunstancias, convertido hoy en héroe de la revolución.

Plazos sin cumplir, militancias prohibidas por la legislación y, ante todo, una Asamblea moribunda, con el periodo de sesiones agotado, operando con alevosía, nocturnidad y en plena Navidad cuando ya un nuevo Parlamento había sido elegido por el pueblo.

Tras obligar a la jubilación de los más independientes, el resultado de la ‘Operación Navidad 2015 se sumó a la famosa ‘Matadora’, como bautizó el propio Cabello en 2014 la imposición, por mayoría simple, de 12 nuevos magistrados,. Entre ellos, la gran apuesta del chavismo: Maikel Moreno.

Presidente del TSJ desde febrero pasado, este viejo camarada de Nicolás Maduro ha superado todas las expectativas levantadas con su nombramiento, convirtiéndose hoy en noticia mundial. Siendo canciller, el ‘hijo de Chávez’ envió a su amigo a la legación diplomática de Italia, un destino ideal para un juez amante de las bellezas.

El currículum de Moreno es el más pintoresco de magistrado alguno. Antes de llegar Hugo Chávez al poder, y siendo oficial de la policía política, participó en dos homicidios, por los que fue condenado. Fue destituido y encarcelado, pero en 1990 obtuvo un beneficio procesal. Tres meses después ingresó al Poder Judicial como secretario de un juzgado en Caracas.

Su fidelidad a la revolución se confirmó al convertirse en el abogado defensor de los llamados ‘pistoleros de Puente Llaguno’, radicales que dispararon contra una marcha opositora en abril de 2002.

Moreno compaginó su carrera meteórica en la revolución con apariciones en el papel couché revolucionario, por su cercanía al llamado zar de la belleza, Osmel Sousa, presidente de Miss Venezuela. Los cronistas ‘rosas’, siempre de pluma afilada, contaron en su día que Moreno mantuvo relaciones cordiales con Miss Barinas 2011, hasta que se convirtió en el apoyo fundamental para que Débora Menicucci se alzara con la corona de Miss Venezuela Mundo en 2014.

El resultado de la apuesta personal de Maduro, 16 meses después, ha provocado que este tribunal esté bajo sospecha mundial. La propia Asamblea perseguida revocó en julio de 2016 la designación de un buen número de jueces y declaró “irrito” el proceso de selección del comité de postulaciones, por “graves irregularidades y fraude constitucional”.

Según las investigaciones de la Comisión presidida por el diputado Carlos Berrizbeitia, 23 de los 32 magistrados no cumplen los requisitos que marca la ley. Y si se considera sólo la Sala Constitucional, autora de las dos sentencias de esta semana, sólo uno de sus siete integrantes cumple todas las formalidades y sobre otros dos se levantan serias dudas. Entre ellos viceministros, magistrados exprés del 2015 y candidatos electorales. Y a la cabeza, el presidente de la sala, Juan José Mendoza, militar retirado y ex diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

 

 

Tomado de WWW.ELMUNDO.ES

 

 
Daniel LozanoDaniel Lozano

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