KALASHNIKOV O ELECCIONES

Qué es lo que en realidad defienden Aristóbulo Istúriz, Fredy Bernal y Diosdado Cabello. Uno dice que defenderá a Maduro hasta con la sangre, el otro amenaza con que si es necesario tomará en sus manos un fusil Kalashnikov, y el tercero asegura que ningún opositor pisará Miraflores más nunca.

Lo primero que puede observarse es que se defiende el derecho de haber condenado a los venezolanos a la escasez de alimentos, a la imposibilidad de alimentarse con el salario formal y a una sentencia de muerte segura, ya sea por falta de medicinas o por ser víctima del hampa. Todo un mecanismo que permite mantener al pueblo pobre ocupado en conseguir la bolsa de comida y sobrevivir a como de lugar.

La ironía en sus mensajes y las risitas sugeridas al emitir amenazas según las cuales “jamás abandonarán el poder” no permiten precisar si detrás de ellas está la arrogancia de haber logrado el control social, ostentar el control militar y policial o mas bien miedo al percatarse que ya ese pueblo del que tanto hablaban les ha dado la espalda.

El haber roto el hilo constitucional y haber dado un golpe de Estado al poder ciudadano más importante de la República los ha colocado, no solo a espaldas de la democracia, sino de la comunidad internacional. La crisis humanitaria y la ruptura constitucional  comienzan a desestabilizar la región. Hasta sus amigos socialistas se deslindan de la neo dictadura y piden agenda electoral.

Desde acá observamos que la amenaza armada que se desprende de esas declaraciones y la oferta de que quien proteste le espera la cárcel, más bien refleja un gran temor a perder, ya no ese exaltado legado que nadie duda ha sido una tragedia para los venezolanos, sino los privilegios logrados por esa dirigencia, sus familiares y amigos, cuya ostentosa forma de vida no han podido ocultar.

La danza de millones de dólares que suelen aparecer investigados en la banca internacional, los casos de corrupción que se procesan en países que fueron aliados y donde el factor común son los negocios con altos funcionarios del Gobierno venezolano y sus familiares, son parte fundamental de ese comportamiento que sugiere que no saldrán del poder con votos, dejando entrever que la única forma es una intervención armada desde el exterior, dado que la FANB ha sido adoctrinada y asimilada a la estructura de poder.

Siguiendo esos lineamientos los voceros del PSUV ya señalan abiertamente que no habrá elecciones este año hasta tanto el madurismo no logre recuperar su electorado, lo cual difícilmente ocurrirá.

Los esfuerzos que hace el Gobierno de promover empresas mixtas, recuperar la agricultura y buscar empresas multinacionales para explotar áreas estratégicas en el país no darán resultados inmediatos en tanto el Gobierno no regrese a una senda democrática.

El madurismo se ha encerrado en su propia trampa y ya no hay recursos para manejar a los factores internacionales de apoyo. O abre la economía y reconoce a la Asamblea Nacional o sigue el camino de consolidar una dictadura militarizada con economía cerrada. No es factible que todo el chavismo acompañe a Maduro en ese camino. Ya las fisuras comienzan a verse y desde lo interno del chavismo hay factores que entienden la necesidad de un cambio. Unos seguirán aferrados al camino que señala Aristóbulo Istúriz, “defendido con sangre” y el otro será el camino electoral y libre en el marco de una democracia con un poder electoral autónomo y equilibrado.

 

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