¿Son o no humanos?
TRIBUNAL DE ESTADOS UNIDOS VS. EL UNIVERSO DE MARVEL

Miguel Jorge

En esta historia existieron varios momentos surrealistas, aunque probablemente el colmo se tuvo que vivir en el interior de los juzgados. Durante varias semanas los jueces tuvieron que dirimir si los muñecos que tenían delante parecían humanos. Sólo así pudieron dictaminar que los X-Men no son de este planeta.

El relato se remonta al año 1993, momento en el que los abogados Sherry Singer e Indie Singh encontraron una disposición muy interesante para uno de sus clientes. Se trataba de un libro de clasificaciones arancelarias federales donde explicaban la diferencia entre “muñeco” y un “juguete” de cara a los impuestos.

Resulta que un “muñeco” sólo podía ser una representación de un humano, por ejemplo una Barbie o Ken. En cambio, un “juguete” incluía cualquier otra cosa como un robot, un monstruo, un demonio… cualquier cosa no humana. Normalmente esto no dejaría de ser un tecnicismo, pero resulta que había una gran diferencia marcada entre un muñeco y un juguete de cara al fisco.

¿Cómo? Cuando una empresa importa una muñeca para vender en los Estados Unidos, esta se gravan en un 12%, mientras que los juguetes se ubican en 6.8%. Así fue como los abogados observaron que tal distinción podría ser un gran beneficio financiero para su cliente: Marvel Entertainment, quienes a su vez tenían una participación de propiedad en ToyBiz.

Estudio de un juguete no humano

Durante años Marvel había estado importando sus figuras de acción como muñecos, y lo hacía a pesar de que la mayoría de sus personajes difícilmente podrían clasificarse como humanos. Fue así como los dos abogados se presentaron en la oficina de Aduanas en Washington con una bolsa llena de figuras de acción para convencer al gobierno de que Marvel no importaba muñecos humanos, sino juguetes no humanos.

La batalla legal se intensificó durante una década, con los jueces mirando a varias figuras de Marvel (además de los X-Men) para decidir si los personajes individuales eran o no humanos. La escena nos la podemos imaginar: un grupo de profesionales de la abogacía estudiando minuciosamente los muñecos de Wolverine, Xavier o Spider-Man, todos intentando teorizar sobre las ramificaciones filosóficas del ser humano para contrastarlas con aquellos juguetes.

De hecho, los documentos oficiales de la corte se hicieron públicos. Gracias a ellos podemos imaginarnos el nivel de surrealismo que se vivió:

La figura de ‘Kingpin’ se parece a un hombre con un traje que lleva un bastón. No hay nada en el argumento que indique que Kingpin posee poderes sobrehumanos. Sin embargo, Kingpin se sabe que tiene una gran fuerza (aunque la alcanzó “naturalmente”) y la figura en sí tiene un cuerpo grande y robusto, con una cabeza desproporcionadamente pequeña y unas manos desproporcionadamente grandes.

Todo indica que la figura está diseñada para comunicar la naturaleza legendaria y extraña del personaje. Aunque los “muñecos” pueden ser caricaturas de los seres humanos, la corte es de la opinión de que la monstruosidad de la apariencia de la figura junto con la legendaria historia de “Spider-Man” a la que pertenece no garantiza que la figura represente a un ser humano.

Finalmente en el año 2003 Singer y Singh convencieron a la jueza Judith Barzilay de que los personajes de Marvel no son lo suficientemente humanos como para merecer la tributación de un muñeco. Así fue como la corte declaró que:

Los personajes son más que humanos. Estos personajes fabulosos usan sus poderes físicos y psíquicos extraordinarios y antinaturales en el lado del bien o del mal. Las formas y características de las figuras, así como sus trajes y accesorios, están diseñados para comunicar tales poderes .

Así fue como todo el universo de Marvel se catalogó como “no humano” por un Tribunal Federal de Estados Unidos. Una circunstancia que dio origen a un nuevo problema: los fans enfadados por semejante falacia. Marvel tuvo que salir al paso con una declaración para calmar las aguas donde explicaban lo siguiente:

Que no se preocupen los fans de Marvel, nuestros héroes están viviendo y respirando como seres humanos, aunque como seres humanos que tienen habilidades extraordinarias … La decisión de que las figuras de X-Men tienen características “no-humanas” solo demuestra que nuestros personajes tienen poderes especiales fuera de este mundo.

Una declaración tan surrealista como el propio caso que lo originó.


Podría perder una demanda por 900 millones de dólares

WARNER BROS TENDRÁ QUE PROBAR QUE LOS FANTASMAS SÍ EXISTEN

Miguel Jorge

En Hollywood hemos visto toda clase de juicios y demandas, algunas ciertamente surrealistas. Pocas a la altura de la que dirimen Warner y un escritor. Si el estudio no es capaz de demostrar que existen los fantasmas y los fenómenos paranormales le podría tocar pagar 900 millones de dólares.

Cómo han llegado a esta situación es ciertamente difícil de explicar, probablemente por la tozudez en la estrategia legal a seguir. La historia tiene que ver con el estudio y la producción detrás de la exitosa franquicia Conjuring. Hasta ahora las tres películas de la franquicia han recaudado 886 millones de dólares en la taquilla mundial y hay dos más en camino.

El problema es que Warner está siendo demandada por un escritor, quién pide 900 millones de dólares por los derechos de autor. Al parecer, Gerald Brittle escribió un libro sobre los Warren bajo el título de The Demonologist. Brittle afirma que tuvo un acuerdo exclusivo tanto con Ed como con Lorraine Warren, los investigadores cuyos archivos de casos son dramatizados en las películas de Conjuring.

Warner por su parte dice que tenía su propio acuerdo con los Warren y que fue así como estrenaron las producciones The Conjuring, The Conjuring 2 y Annabelle.

Hasta aquí todo más o menos normal en una típica disputa sobre los derechos de autor en Hollywood. Lo que hace de este pleito algo inaudito es que el estudio de cine afirma que las películas no estaban basadas en el libro de Brittle, sino en los “hechos históricos reales”. Brittle dice que no puede ser posible porque él postula en su libro que los archivos de los Warren sobre la actividad paranormal son totalmente falsos e inventados.

Dicho de otra forma, la única manera que parece tener el estudio de librarse de esos 900 millones de dólares es demostrándole al juez que los fantasmas existen.

Tomado de es.gizmodo.com

 

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