SOBRE SI TRIUNFARÁ EL BRAVO PUEBLO…

…O UN PUEBLO QUE ESTA ¡BRAVO!

La calle se impone a todo

¿Por qué es necesario marchar y marchar? ¿Por qué es necesario mantener la resistencia? ¿Por qué no puede abandonarse las calles? A estas preguntas trataremos de dar respuestas en la nota de hoy.

La primera respuesta tiene que ver con el carácter que tienen todas las luchas contra todo régimen tiránico y dictatorial, a los que no reconocen su propia legalidad y cuyos gobernantes no tienen escrúpulos para conservar el poder. Tal es el caso de Venezuela. Son todas luchas de resistencia, son largas y dependen de la constancia y la perseverancia.

Lo segundo que justifica la persistencia de la lucha que hace es que no tenemos armas. Nos hemos negado a transitar el camino del enfrentamiento armado, el de la violencia, el del golpe de estado. La historia está llena de ejemplos en las que las multitudes en las calles con una política signada por la resistencia y la perseverancia logra sus objetivos. La gran marcha de la sal de Gandhi; las encabezadas por Martin Luther King que logro la derogatoria de la legislación racista en los Estados Unidos; la persistente resistencia popular de Ucrania; las primaveras árabes; la caída incruenta de los regímenes comunistas de Europa del Este.

Son luchas que produjeron víctimas, mártires más bien, dada la violencia con la que los gobiernos reaccionaron, pero que no tuvieron jamás la violencia popular como sustento de ellas.

Otra razón no menos importante para mantener la movilización es que una calle llena de gente arrojada y valiente le cierra el paso a cualquier negociación oscura y e individual movida por intereses bajos. Ningún líder, ningún partido se va a atrever a negociar impropiamente los objetivos de la lucha si la gente está en la calle indicando el camino, vigilante y haciendo presión.

También la gente movilizada permite ir alcanzando victorias, a veces pequeñas, como la del sábado en Caracas cuando las fuerzas de seguridad debieron permitir el paso de las marchas hacia el oeste.

Victorias como estas son importantes porque todos sabemos que un elefante no se come en una sola sentada, hay que rebanarlo para comerlo poco a poco.

Ninguna marcha es superflua, ninguna iniciativa de resistencia es menor. Quizás alguna cosa nos parezca redundante, pero, hoy más que nunca debemos recordar la máxima que ha presidido nuestro movimiento por el cambio. ¡Quien persevera vence!

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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