MADURO ACABA CON LAS ELECCIONES EN VENEZUELA

El proceso constituyente anunciado por el presidente venezolano bloquea una salida electoral; el chavismo ya solo puede ser removido a la fuerza

Nicolás Maduro ha anunciado que ya no habrá más elecciones en Venezuela, de modo que finalmente el país entra, de manera oficial, en la dictadura que ya venía siendo de facto. Ya no hay, pues, votos con los que se pueda lograr el cambio político que la mayoría de venezolanos reclama en las calles. Solo cabe una salida a la fuerza.

No más elecciones multipartidistas y con sufragio universal: eso es lo que supone la convocatoria irregular de un cuerpo constituyente, destinado a implantar un sistema de soviets –lo que el chavismo ha venido llamando el Estado Comunal–, basado en elecciones controladas, indirectas y escalonadas. Si el régimen chavista, de mentalidad y práctica totalitarias, ya no era una democracia, eliminar el elemento más reconocible de un sistema democrático –elecciones libres– constituye un simbolismo definitivo.

He aquí algunas claves de lo que está ocurriendo:

  1. Gen autoritario

El chavismo tiene desde el principio un claro ADN totalitario. Nació con el propósito de imponer una revolución socialista. Llegó avalado por las urnas, pero pronto eliminó la separación de poderes y los contrapesos institucionales. Nunca tuvo un proyecto de integración, sino que siempre fomentó la confrontación social. Chávez pudo ganar elecciones mientras fue popular, luego se impuso mediante el fraude electoral; ahora que esto ya no es suficiente, se eliminan las elecciones. En 2016 tocaba elegir a los gobernadores, pero los comicios no han sido aún convocados. En 2017 debían celebrarse elecciones municipales, pero el Gobierno ya ha advertido que con la inestabilidad actual no puede haber votaciones. El proceso constituyente que quiere abrir Maduro cuestiona también las presidenciales de 2018.

  1. Golpe tras golpe

Con la llamada a una asamblea constituyente, sin consulta popular, para cambiar todas las reglas de juego, Maduro da el golpe definitivo contra el ordenamiento constitucional venezolano. Es un autogolpe que sigue a otros muchos que la cúpula chavista ha dado desde que en diciembre de 2015 la oposición pasó a dominar la Asamblea Nacional. Impedir en 2016 la celebración de un referéndum revocatorio, al que la oposición tenía derecho legal por haber reunido sobrado número de firmas, fue uno de ellos. En el último año y medio, el chavismo se encuentra en una huida hacia delante, cuyo final es la dictadura pura y dura o el desalojamiento por la fuerza de quienes hoy gobiernan.

  1. Urge financiación

Con ingresos mermados por el bajo precio del petróleo y con pocas reservas internacionales para la importación de alimentos, al Gobierno venezolano le urgen nuevos acuerdos con compañías extranjeras para la explotación del crudo nacional y nuevos créditos exteriores. Pero esos contratos deben ser legalmente aprobados por la Asamblea Nacional, de ahí que el Gobierno intentara usar recientemente al Tribunal Supremo para quitarle los poderes a la Asamblea, y de ahí que persista en intentar puentearla, ahora con la iniciativa constituyente.

  1. Narcos aferrados al poder

En otro país, las masivas manifestaciones diarias de ciudadanos provocarían la caída del Gobierno: el mandatario dejaría el puesto, consciente de haber perdido el apoyo popular y deseoso de evitar la responsabilidad de los muertos que están cayendo en las calles. Pero en Venezuela la partida no se juega en clave política. Muchos de los que están en el poder no son políticos sino delincuentes: un cartel de narcotráfico que ha robado cantidades sin precedentes del erario público. Eso explica que estén dispuestos a toda violación de los derechos humanos con tal de seguir en el poder y no tener que dar cuentas ante la justicia nacional e internacional.

  1. Asesores cubanos: represión

La asesoría cubana está detrás de las decisiones estratégicas tomadas por Maduro desde su llegada al poder en 2013. Ya antes, los enviados de Fidel Castro instalaron a Hugo Chávez la ingeniería necesaria para camuflar al menos dos millones de votos falsos. El fraude electoral es la experticia que los cubanos han desarrollado para sistemas de participación política, pero cuando el fraude es insuficiente, como ocurrió en las parlamentarias de 2015 por la avalancha de voto opositor, ya no tienen más receta que la que han aplicado en Cuba: la represión.

  1. Solución militar

Bloqueada la salida electoral y cuestionado el efecto de las manifestaciones masivas en la voluntad de quienes han secuestrado el poder, se diría que ya solo existe una salida militar. Y esta solo puede venir de dos lados: por arriba o por abajo. La cúpula de las Fuerzas Armadas, implicada directamente en los beneficios de la corrupción, podría en realidad aconsejar a Maduro dejar el poder ante la crisis humanitaria y política que vive Venezuela; sin embargo, el férreo apoyo expresado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, al proyecto constituyente de Maduro hace de momento impensable esa reacción. Solo queda, pues, una rebelión de los mandos intermedios a cargo de la tropa. Todo depende de que los ciudadanos sigan presionando en la calle.

  1. Lastre futuro para el PSUV

Cuanto más persista el chavismo en la dictadura, más le costará recuperarse como opción política cuando el país recobre su democracia. El Partido Socialista Unido de Venezuela necesitará una refundación, si quiere ser algún día la voz de una izquierda democrática, de la que Venezuela está necesitada.

 

 

Tomado de WWW.ABC.ES

 
Emili J. BlascoEmili J. Blasco

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