SOBRE LA FUERZA DE LA LUCHA PACÍFICA…

…POR LA LIBERTAD

NUESTRO MEJOR HOMENAJE

Pensaba que era una leyenda urbana la que afirmaba que mercenarios cubanos y que presos sacados de las cárceles estaban uniformados reprimiendo las manifestaciones. Ahora estoy tentado a creerlo. Me niego a admitir que un venezolano, con hijos o hermanos de la edad de Hecner, pueda llegar a este monstruoso grado de insania y de maldad.

También pensaba que a esta edad nada podía conmoverme tanto. Confieso sin embargo que este cobarde y frio asesinato de Hecner nos impido conciliar el sueño. El dolor y la indignación de haberlo presenciado en los testimonios gráficos, ya no nos permitirá ser los mismos.

Suelo saludar a Rosa Orozco, a quien encuentro en todas las marchas y protestas. La considero un ejemplo vivo de Madre Coraje, aquella de la novela de Gorki que siguió con la lucha de Pavel su hijo, luego de que este fuera preso. Cuando lo hago, trato de trasmitirle en el abrazo no solo solidaridad con su dolor, sino el respeto que me produce su entereza y su compromiso con la lucha de Geraldine su hija, asesinada en un episodio tan similar y tan odioso como el de Hecner. A ella y a todos los familiares de las victimas estas atrocidades les debemos el compromiso de no desmayar nunca.

Ciertamente, a veces sentimos que nuestro estado ha sido escogido como laboratorio de la maldad. Vivimos nuestra “noche de los cristales rotos” ante la mirada impávida de las autoridades que reprimían manifestaciones pacíficas pero que permitieron saquear a vándalos y delincuentes. Vimos a policías y guardias aprovechándose del botín por todas las redes sociales. Ahora vemos una “noche de los cuchillos largos” en la aplicación del Plan Zamora, un adefesio inconstitucional que permite juzgar en tribunales militares a civiles a quienes el gobierno puede escoger a dedo haya o no participado en un saqueo. Alguien en alguna parte está haciéndonos conejillos de indias para ver como reaccionamos ante el horror, la represión, los saqueos y el dolor.

Nosotros lo que debemos hacer es mantener la firmeza, no caer en provocaciones. Hacer de nuestra lucha pacífica y democrática, nuestra conducta indeclinable. Llenar las calles en paz será nuestro mejor homenaje a Hecner, Geraldine, Génesis, Mónica Spear y tantos otros que nos acompañaron en este largo camino hacia esa tierra prometida de la libertad y la prosperidad. En nuestra lucha, como decía Andrés Eloy, no nos está permitido ni “derramar la sangre que hay en un colibrí”.

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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