ENTRE VENCER EL MIEDO…

…Y LUCHAR CON CORAJE Y VALENTÍA

PARIR CON SANGRE

Quien no ha estado en una marcha en la Venezuela de hoy se ha perdido un país hasta ahora desconocido. Es como traspasar el espejo de Alicia y entrar a un mundo donde, a falta de las maravillas de aquella tierra, te reciben unas nuevas del espíritu. Te vas a encontrar con unos venezolanos distintos a quienes la lucha y la solidaridad les ha templado como acero nuevo. Te vas a sorprender con ancianitas que caminan kilómetros sin quejarse de las coyunturas; con gente hasta hace poco apoltronada en la indiferencia y a quien el aguijón de esta batalla por la Venezuela nueva, les ha picado irreversiblemente. Vas a sentir el orgullo que este escribidor siente, cuando un chamo le da una palmada y le dice “epa profe, p’alante es p’allá” y uno le dice, soy tu profe en el aula, pero en la calle quien me da clases eres tú.

Nadie es jamás el mismo después que ve a centenares de muchachos con la Constitución pintada en su escudo de guerrero, desafiando las bombas que ya son asesinas. La calle se ha hecho una fragua inmensa de gente nueva y lo que es más importante de nuevos liderazgos.

Hay gente que no sale de su casa y dan muchas razones. Pero una cosa es tener razones y otra tener razón. Los hay que tienen miedo. A esos hay que decirles que todos tenemos miedo. Que los valientes son los héroes de las novelas y los comics. Que lo que hay que tener para salir no es valentía sino coraje. El coraje, como decía Benedetti es cuando al miedo lo tamiza la razón. Estoy convencido que quien está en la calle lo que tiene es coraje, coraje cívico que es el más importante y eficaz de todos. Quien pisa el asfalto caliente con la promesa de un tiro o un bombazo es porque lo ha pensado bien y ha concluido que el país bien vale el riesgo.

Privilegiados nosotros, los que marchamos pensando en un país mejor. Quienes hoy libramos nuestra batalla de Azincourt podemos decir con Enrique V aquel que, en lucha desigual derrotó a los franceses, dijo a sus soldados: Quien derrame hoy su sangre conmigo será mi hermano por vil que sea/ y aquellos que se quedaron en su cama en Inglaterra se considerarán desgraciados por no haber estado hoy aquí.

Sigamos en la calle. Con fuerza, con fe. “La era está pariendo un corazón”, como decía Silvio Rodríguez. ¡Los dolores de parto pasaran y veremos una nueva Venezuela!

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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