LOS TRES E, UNA PROMESA

Uno de los resultados de la investigación del sociólogo Tomás Páez sobre lo que ha llamado la “diáspora venezolana” es la ubicación de buena parte de la emigración de estos 18 años en tres categorías.

Las designa como las tres E: emprendedores, empleados y estudiantes. Los primeros, venezolanos que están creando empresas y puestos de trabajo en el país al que han emigrado, compondrían 20%.; los empleados, profesionales y técnicos que se han insertado en el mundo productivo, representan 65%; los estudiantes, incorporados a las universidades en pregrado o posgrado, conforman 14%. Todos ellos representan una promesa para Venezuela, lo que el profesor Páez definiría como “ganancia de capital”.

Tienen toda la razón quienes se lamentan de este fenómeno doloroso que es la emigración de compatriotas. Una mirada más serena, sin embargo, termina despertando motivos para la tranquilidad o la esperanza, desde los padres o abuelos que sienten que los suyos han ganado en seguridad y oportunidades y dan por bien pagado el sacrificio de no tenerlos cerca, hasta la sociedad en su conjunto que ve en esta dura circunstancia la oportunidad tanto para la demostración del talento y de la capacidad del venezolano como para la adquisición de nuevas y enriquecedoras experiencias, prometedoras para la construcción del futuro. Efectivamente, el contacto con el mundo, con otras culturas, con otras maneras de hacer, con la necesidad de crear y renovarse está aportando un plus muy importante a una emigración como la venezolana, de gente con formación, disposición al trabajo, capacidad organizativa y de adaptación.

Las estadísticas no lo dicen todo, pero los estudios coinciden en señalar que la sola nostalgia del país está dando espacio en muchos venezolanos residenciados en el exterior a una mayor conciencia de participación, a una voluntad más clara de ser parte de las fuerzas de recuperación. Tomás Páez pudo constatar que la Venezuela de la diáspora no ha perdido sus vínculos con el país y que estaría dispuesta, esté donde esté, a participar de su reconstrucción social e institucional. La primera condición para el regreso es, desde luego, un clima de seguridad, tanto personal como jurídica, de trabajo, de respeto a los derechos.

A la sociedad venezolana le corresponde alimentar esa aspiración. Se trata de hacer sin descanso cuanto contribuya a acercar el tiempo del cambio y la reconstrucción, pero también de mantener las líneas de información y relaciones con los emigrados a fin de contribuir a su conexión con el país y su realidad. Se trata de ver que esos venezolanos constituyen una fuente importante de contactos, conocimientos y tecnologías que van a ser útiles a la hora de reemprender el camino del crecimiento. Para quienes están en el exterior se trata, por otra parte, de cambiar la sola preocupación respecto del país por una acción a favor de, por hechos de participación efectiva, por hacer desde ya del país el tema de sus estudios y el objetivo de sus proyectos.

En su libro La diáspora venezolana el profesor Páez habla de iniciativas concretas que conjugan el mejor espíritu de quienes permanecen en Venezuela y de quienes se han visto constreñidos a salir. Señala dos en particular: la red de la diáspora de egresados y amigos de la UCV, creada para articular a los egresados y amigos e incorporarlos al proceso de desarrollo en distintas vías mediante aportes directos, búsqueda de recursos para potenciar las universidades y acuerdos interuniversitarios, y la de la red de la diáspora de los egresados y amigos de la Universidad de Carabobo, orientada a poner su potencial al servicio del estado Carabobo.

La nueva realidad mundial respeto a la globalización, las nuevas políticas de inmigración, el despertar de actitudes y sentimientos xenofóbicos no anuncian tiempos mejores para los inmigrantes. Estamos todos en medio de la vorágine. También ellos, esos casi 2 millones de venezolanos fuera del país en busca de oportunidades y de seguridad. Su experiencia, su aprendizaje y su crecimiento son una promesa y una esperanza para el país. Venezuela cuenta con ellos.

 

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