SOBRE LA VIOLENCIA QUE DIVIDE…

…y la NO-VIOLENCIA que UNE

LA CALLE NO ES TODO*

 

La protesta de calle puede ser pacífica o violenta. Cuando es pacífica y es escuchada, cambian las políticas que generan malestar y el régimen se estabiliza. Pero, cuando es pacífica y reprimida, tiende a tener un doble efecto: une y motiva a los reprimidos y divide y debilita a los represores. Ejemplos de esto último son las posturas de la Fiscal de la República, las defecciones de algunos militares y el deslinde del Comandante de la Policía Nacional Bolivariana de los Colectivos. Esta dinámica se observa en las vidas de Jesucristo, Budha, Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela.

En cambio, si la protesta de calle es violenta, los que tienden a dividirse son los manifestantes, porque las mayorías rechazan la violencia.

La fórmula planteada por Charles Lindblom para salir de los regímenes autoritarios dice que hay que “imprimirle alto costo a la represión y bajo costo a la salida”. La calle es expresión de “imprimirle alto costo a la represión”.

*Fragmento

 
José Antonio Gil YepesJosé Antonio Gil Yepes

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