EL VIOLINISTA Y EL SOLDADO

El “violinista de las protestas” se llama Wuilly Moisés Arteaga. En su cuenta de Twitter, @wuillyarteaga, se define como “cantante, pianista, violinista y compositor venezolano”. Le faltó poner “valiente”. Porque Wuilly ha ido a las marchas “armado” con la mejor arma que puede empuñar un joven venezolano: un instrumento musical. Con su violín, en medio de bombas lacrimógenas que se cruzan y gases que lo rodean, él continúa indemne con su melodía de paz, por la libertad de Venezuela.

Una vez lo vi acompañado por la “clarinetista de la resistencia”. No sé su nombre, pero su imagen la llevamos millones de venezolanos grabada en el corazón, junto a la de Wuilly. Ambos, tocando el “Alma Llanera”, hicieron retroceder al contingente de policías casi tres cuadras. Hasta que algún salvaje les lanzó las bombas directo a los pies. La periodista Mildred Manrique lo recogió todo en video. Wuilly auxilió a su compañera que se ahogaba con los gases. Apenas se recuperaron, caminaron de nuevo con arrojo hacia los represores, tocando.

Arteaga, quien no tenía edad para ingresar a El Sistema, entró por méritos propios. Y dentro de El Sistema aprendió a “tocar y luchar”. La máxima del Maestro Abreu se instaló en el alma de este joven quien se ha erguido –junto a tantos otros jóvenes que como él enfrentan la represión con tanta hidalguía– en el símbolo de la Venezuela que viene. Wuilly toca para acabar con esta lucha ignominiosa.

El soldado de la Guardia Nacional, la otra cara de la moneda, le arrebató el violín y le arrancó las cuerdas y el puente. Encima, como Wuilly no soltó su instrumento, lo arrastró con la moto hasta que el muchacho se tuvo que soltar y soltar el violín, porque le pasó con la moto por encima de la pierna. ¿Qué puede esperarse de un cuerpo que ataca con tanta virulencia a un joven que sólo lleva un violín? Ya los habíamos visto cuando atacaron a un oboísta porque creían que llevaba una bazuca en el estuche.

El violinista y el soldado. Sigue en Venezuela esa lucha de la civilización contra la barbarie. Los Santos Luzardo enfrentándose a las Doñas Bárbaras. Un tuitero, @financega, lo resumió de manera contundente y sublime: “La nueva Venezuela no es la que le destrozó el violín sino los miles que se ofrecieron para regalarle uno nuevo. ¡Hay futuro en Venezuela!”

 
Carolina Jaimes BrangerCarolina Jaimes Branger

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