LA CONSTITUCIÓN QUE VIENE

El oficialismo cree realmente que la gestión de Chávez y sus herederos es tan buena, pero tan buena, que se hace necesario, para asegurar el futuro a los venezolanos, llevar a rango constitucional todo el abanico de excelencia que han dejado abierto y regado por todos lados en estos 18 años y pico de mandato.

De allí el discurso, más allá de la jugada que encierra el mamotreto de la constituyente, que mantienen los próceres incluye tantas constituyentes como áreas existan en la vida. Constituyente social, constituyente económica, constituyente educativa, constituyente productiva, constituyente militar, constituyente universitaria, constituyente ecológica. Constituyente de infraestructura.  Y así.

En cada cadena, en cada show, en cada mini marcha forzada, en cada concentración en Miraflores; lo que se escucha como oferta primaria, después de casi 20 años, es la misma guarandinga que decía el comandante fallecido cuando le tocó bañar de promesas al país. Vamos a hacer, a construir, a crear… lo que sea. Y mire usted. El país está encendido por algo. No solo por la incapacidad y corrupción concentrada en el oficialismo en grados “nunca vistos en toda la historia”.

No solo eso. Es que la obra del chavismo ha sido tan perfecta que destruyó el presente y futuro de los venezolanos en términos que hacen ver la obra de reconstrucción como una gestión de próceres, sobrehumana. No será fácil. Tampoco rápido. Pero en algún momento habrá que empezar. Mientras más se siga en esta historia que escribe una mayoría descontenta contra un grupito amurallado en el poder, más deterioro se acumulará. Y no es culpa de la conflictividad. La protesta y la manifestación son consecuencia de la obra chavista. No es la causa del fracaso ni la razón por la que dilapidaron más de mil millones de millones de dólares.

Y ya que el oficialismo, al menos en su discurso, intenta consagrar en la Constitución su majestuosa obra, vamos a ayudarlo a establecer los renglones y materias. Vamos, pues.

Hambre pareja, colas hasta por pan, policías tan choros como los propios choros de profesión. Y mejor todavía: la producción agrícola. La producción de medicinas y alimentos. El espectacular crecimiento industrial del país. La red hospitalaria y el sistema de salud. La educación revolucionaria. El sistema social creado por el chavismo. El confiable sistema judicial. La excelencia en producción de vehículos. La seguridad jurídica. La soberanía alimentaria y la poderosa fuerza exportadora de Venezuela. El muy seguro sistema eléctrico nacional. Una joya digna de crear una constituyente eléctrica específica para la materia. La seguridad ciudadana, tan perfecta que no solo debe estar en la Constitución de Maduro, la misma que eliminará a la perfecta de Chávez. Este indudable logro del oficialismo debe ser vendido a países tan inseguros y peligrosos como Suiza o Suecia. Que aprendan algo.

Pero hay más. Son casi 19 años. Ahora es cuando caben cosas del chavismo en esa inigualable Constitución que pronto habrá de nacer. Las cadenas de Maduro, los programas en la televisión de los otros próceres de la revolución. Los bailes de salsa presidencial. El carnet de la patria, una pequeña muestra de lo que es una miserable forma de vivir. Este aspecto merece un capítulo completo en la constituyente. También, la fórmula aplicada para destruir a Pdvsa y las industrias básicas de Guayana son materia infaltable en la nueva Carta Magna.

La mejor noticia es que terminada la constituyente, habrá trabajo, paz, prosperidad y felicidad para todos. No hay manera de que no sea así.

Lo dice el chavismo Y eso basta.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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