EL CHAVISMO TAMBIÉN EMIGRA

Uno de los elementos que detonó la salida de Alberto Fujimori fue sin duda la difusión un de un video en el que aparecía el entonces asesor de inteligencia del presidente peruano, Vladimiro Montesinos, entregando 15 mil dólares al congresista Kouri a cambio de su apoyo a Perú 2000. Más tarde, luego de la salida de Fujimori se conocerían cuentas bancarias en Suiza por 48 millones de dólares del emblemático asesor.

Desde luego las masivas movilizaciones contra la dictadura fujimorista de un pueblo que había despertado y volcado a las calles en defensa de la libertad y por la vuelta a la democracia provocaron igualmente que las fuerzas armadas finalmente terminaran de ejercer la última presión y provocar su salida.

Pero llamamos la atención sobre el detonante de la corrupción porque ello es uno de los elementos que diferencia al Gobierno de Maduro con otras autocracias sufridas en América Latina.

A lo que nos referimos es que en el caso venezolano, la corrupción masiva que se conoce en la que ha incurrido parte de la cúpula gubernamental, lejos de ser un detonante que los pueda colocar frente al banquillo, ha sido más bien el gran soporte de la revolución.

Los 15 mil dólares que entregaba el asesor de seguridad a un parlamentario es en Venezuela una práctica común para comprar voluntades. Los militares reciben bonos especiales como pago por la represión. Las compras de parlamentarios se han hecho prácticamente a la luz del día y varios de los opositores aparecieron al día siguiente con buenos trajes y autos de lujo saltando la talanquera política sin ningún rubor.

Y cuando en otros países se escandalizan por una cuenta con 45 millones de dólares en Venezuela se asume como un hecho cotidiano que ex funcionarios de seguridad, militantes cercanos al presidente, nuevos empresarios y hasta una enfermera de Hugo Chávez, aparezcan en el imperio con cuentas que pasan de los mil millones de dólares.

Esa corrupción ha permitido hacer alianzas económicas con países amigos, con presidentes y expresidentes, con Cuba, con partidos políticos del exterior como el caso de Podemos en España, diseminar compañías fantasmas para ocultar fortunas en paraísos fiscales. Todo ello ha permitido que internamente solo sea una parte de la población la que está dispuesta a defender sus libertades, que aunque sea una mayoritaria de venezolanos, se enfrentan no solo a un Gobierno, sino a una cúpula económica que aliada igualmente al sector militar han utilizado a Venezuela como centro de negocios.

Los llamados “escrache” han ofrecido un dibujo en las redes sociales de la gran cantidad de funcionarios del proceso que, una vez hechas sus fortunas, se trasladan con sus capitales a Europa o Estados Unidos. La cúpula política ya tiene a casi  todos sus descendientes en el exterior viviendo o estudiando en importantes universidades.

Esa realidad muestra que la capa alta y media del chavismo no ven a su propio proyecto socialista como una opción de vida. Algo muy parecido ocurrió con la cúpula política y militar de los países comunistas del Este de Europa cuando toda su descendencia terminó viviendo en Inglaterra y Francia.

Conscientes que el país ha quedado degradado económica y socialmente, podemos asegurar que también para el chavismo Maiquetía es la mejor opción.

 

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