UN SOLO PAÍS

El proceso de polarización se acerca a las dos décadas. Hemos vivido las evidencias de un país desgajado en varios países. Los que creen, los que no creen. Los que marchan, los que se paralizan. Los que gritan, los que callan. Los que se saben buenos o se creen los buenos, los que se saben malos o se creen los malos. Los que lloran a los muertos, los que celebran. Como demócrata afirmo que cada quien es libre de proceder según su conciencia, su religión y sus principios, siempre y cuando no vulnere, cercene o dañe la libertad del otro. Algo muy diferente a la polarización donde se aspira que “el otro”, el distinto, el opositor, el diferente, está destinado a desaparecer.

Todo comenzó por una preferencia de colores, aparentemente convencional, pero que se fue convirtiendo en un pensamiento dicotómico de intolerancia. Y resulta que el país, nuestro único país, ha sido, es y será definitivamente policromático.

El discurso de la inclusión protagónica pasó a ser el de la exclusión antagónica: si no estás conmigo estás contra mí. El adversario político pasó a ser entonces un enemigo. Permanece en la memoria reciente cuando, en una familia o entre amigos, se convivía pacíficamente bajo varias toldas ideológicas. Pero resulta que el país ha sido, es y será definitivamente democrático.

Las carencias comunes han revertido los antagonismos de la gente común y, al margen de las pintas, se ha redescubierto el espíritu de la solidaridad.  Se parte y se reparte el pan y la sopa. Se buscan medicinas hasta debajo de las piedras para dárselas a quien las necesita. Porque resulta que el país ha sido, es y será definitivamente el país común de la gente común.

Muchas palabras han cambiado de significado en el camino, otras han desaparecido de la escena. Una neolengua se ha apoderado de los códigos verbales. Escatológica, grosera y descalificadora. Un país insulta…, otro enmudece… pero otro también retorna los improperios. Y resulta que el país ha sido, es y será definitivamente el país donde se habla el “venezolano” fraternal, chispeante y abierto, a pesar de los desacuerdos.

Quien emprende sea pequeño, mediano o grande, construye, produce, da trabajo. Ahora se ha satanizado cualquier tipo de emprendimiento social o económico y ni se construye, ni se produce, ni hay trabajo. Se ha pretendido imponer el país parasitario opuesto al país creador y resiliente. Y resulta que el país ha sido, es y será el país que ha superado guerras y tiranías con empeño, unidad y compromiso.

Hay, sin embargo, ejemplos invalorables que nos demuestran que es posible la convivencia dentro de las diferencias.

En nuestro país hacen vida varias religiones monoteístas, los fieles -de una y de otra- respetan la posición de los otros fieles, porque atienden a un mismo mandato: amar a Dios y al prójimo. En los deportes se vive la misma fraternidad, allí no importa el color de la franela como sí importa la fidelidad a los equipos y la admiración a las destrezas. En la música, nos faltarían líneas y páginas para resaltar la inmensa obra del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles, esa sí es una verdadera revolución socioeducativa que forma conciencia sensible y eleva la dignidad de sus integrantes. En las devotas procesiones a las advocaciones Marianas vemos caminar -con idéntica y sentida devoción- a todos los estratos sociales, así como a adultos, jóvenes y niños; todos respiran al ritmo de sus oraciones como una sola voz que clama paz y prosperidad para nuestro único país.

Toda una generación de venezolanos nació y se ha levantado entre los muchos países desgajados dentro de nuestro único país. Muchos jamás han salido de nuestras fronteras. Su acceso al mundo es por las redes y los medios de comunicación social. Ellos requieren (como muchos adultos también) un desaprendizaje que transforme y devuelva a esos muchos países a nuestro único país: el país policromático, democrático, empeñoso, unido, comprometido, constructor, fraternal, chispeante y abierto, el único país que nos ha dado el destino y que ese destino ha puesto en nuestras manos: Venezuela.

 

 

*Separata omitida

 

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