Recuerdos del futuro (7/6/2012)
¿JUEGA DIOS A LOS DADOS?

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Albert Einstein ha sido el científico más popular de la historia. Sus escritos y formulaciones, inentendibles para la gran mayoría de los mortales, e incluso para algunos de sus colegas, cobraban, sin embargo, los principales titulares de los diarios de su época.

Hoy día se le sigue venerando, al punto de que en los parques adyacentes al edificio de la Academia Nacional de la Ciencia, en Washington, se erigió un gigantesco monumento en su memoria, un monumento amable, muy visitado, sobre el cual la gente se encarama y se toma fotografías.

Su fórmula clásica, la fórmula de la relatividad E=MC2 la conoce todo el mundo. Y, sin embargo, Einstein, cuya teoría derrumbó la tesis determinística de Newton sobre el comportamiento del Universo, ha sido cuestionada, no en cuanto a sus premisas fundamentales, sino a nivel subatómico, área en la que se ha demostrado que el azar juega un rol esencial.  Einstein quien había sido precursor de muchas de las ideas que sirvieron de base a estos descubrimientos, se enfrentó a la tesis, en las décadas finales de su vida, empeñado como estaba en que Dios había hecho algo tan perfecto que no podía haber dejado nada al azar.

Pero resulta que sí. Que el arquitecto del universo dejó espacio para que en el marco de macro comportamientos descriptibles, como el expresado por Einstein en su famosa fórmula, ocurrieran fenómenos generados aleatoriamente por la interacción de minúsculas partículas que se mueven, a lo interior de los átomos… y también – como bien lo sabe el pájaro SABIO – también ocurre en la sociedad.

LA CAUSA DE LAS CAUSAS

¿Cuántas veces hemos escuchado que nada es casual, que todo es CAUSAL? ¿Que no existe casualidad, sino CAUSALIDAD? Yo diría, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, después de haberme metido un “puñal” luego de mi columna de la semana pasada, sobre mi encuentro con el Sabio, que los dos están equivocados. No, no me refiero a los sabios. Válgame Dios. Me refiero a que no todo es casual ni tampoco causal. Hay casualidades y también hay CAUSALIDADES. Cosas que ocurren expresamente (creo que esto es lo que quieren) decir para provocar en nosotros una determinada reacción. Por ejemplo, nos topamos en la puerta de un ascensor con quien Papá Dios quiere que sea nuestra pareja. Nos damos cuenta y allí comienza una larga historia. No nos damos cuenta, porque por casualidad estábamos pensando en pajaritos preñados, y perdemos el autobús.

Yo francamente no sé cómo reaccionaría Einstein a este planteamiento ni tampoco me atrevo a pensar a qué conclusiones llegará el pájaro SABIO, el pájaro amigo del que les hablé la semana pasada. Pero no importa.

Lo cierto es que mientras a nivel Macro, el CNE va a la velocidad de la luz, estableciendo sus pautas inexorables, y la salud de Águila Uno[i] sigue también su inexorable pauta, el Halcón Mirandino[ii], que tiene más que ver, por ahora, con el microcosmo que con el macro, es decir, más con nosotros que con las grandes leyes del universo político venezolano, se prepara para entrar en contienda sin saber si lo de él es una casualidad o si es una causalidad. Yo que me he metido últimamente en su mente para ver qué está pensando, sé que le está pasando por la cabeza lo que les voy a tratar de explicar.

¿Seré yo, se dice el Halcón Mirandino, la persona que por casualidad le tocó heredar este enredo que va a dejar Águila Uno cuando se haya ido, o seré yo, y no el cáncer, la causa por la cual Águila Uno pronto se marchará?

En una ocasión, cuando en amena conversación con su amigo, el físico Bohr, Einstein le insistió en que Papá Dios jamás jugaría a los dados, éste le respondió jocosamente, Albert, deja de estarle diciendo a Dios lo que debe hacer.

DE VUELTA EN MIRAFLORES

Algo parecido está ocurriendo en Venezuela. Águila Uno, todo un Einstein, le dice al país y al mundo lo que va a suceder y no le deja ni una rendijita abierta a la posibilidad de que Papá Dios decida lanzar los dados a ver qué sale.

Les voy a dar un ejemplo. Esta semana Águila Uno apareció de pronto en Miraflores. Quienes sabemos que tiene dificultad para moverse, visualmente no pudimos comprobarlo. Él se detuvo, no, no puedo saber si se detuvo, porque siempre estuvo parado sin mover un centímetro sus pies. Y estaba frente a un solo periodista que, por cierto, llevaba un cubo no identificado, y desde esa posición sentenció, como quien montado a la derecha del Señor ve a distancia el desarrollo de los acontecimientos futuros, que entre el año 2013 y 2019, llegaremos al punto de NO RETORNO.

Y fue entonces cuando hizo su único movimiento. Le puso la mano en el hombro al periodista, y riéndose de buena gana, agregó que ese será el momento en el que la revolución no será DEVOLVIBLE. Sin duda un toque humano, en quien a juzgar por sus demás palabras, estaba describiendo determinísticamente, a lo Newton o relativísticamente, a lo Einstein, lo que iba a acontecer.

Nadie, ni siquiera él mismo podía haber previsto su propia ocurrencia, todo estaba preparado para que ni siquiera se moviera, dejándonos a todos en suspenso respecto a su capacidad motora, y de repente demostró que al menos su brazo izquierdo lo puede mover.

¿Fue una casualidad o una causalidad? Yo, viendo las cosas por mi nuevo televisor, desde aquí en el descampado, me atrevo a decir que ese movimiento espontáneo fue pura casualidad. Dios allí jugó a los dados, dejó a un lado lo determinístico y funcionó lo aleatorio. Y miren, que pensándolo bien, quizás hubo algo de aleatorio con lo del NO RETORNO.

Por primera vez no habló de YO, sino de la REVOLUCIÓN. La Revolución habrá llegado al punto de NO RETORNO, dijo. No sé Uds., mi querida bandada, pero a mí a menos me quedó un duda. ¿Sabrá Águila Uno, con Newton, que toda causa provoca un efecto? ¿Sabrá Águila Uno, con Einstein, que todo, incluyendo su propia vida, es relativo a la velocidad de la luz? ¿Habrá aceptado al fin Águila Uno que Dios también juega a los dados?

¿Seguirán siendo, como hasta ahora, YO y LA REVOLUCIÓN una misma cosa?

[i] Hugo Chavez

[ii] Henrique Capriles Radonski, entonces en plena pre-campaña presidencial

 
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