LA GANGRENA QUE NOS MATA

Si uno dedica algo de tiempo a hacer una búsqueda en la prensa internacional sobre los análisis que se publican sobre nuestro drama político y social actual, se encuentra con una muy abundante panoplia de reflexiones que van quedando allí como testimonio del pensar universal en torno a nuestra particular situación.

El prestigioso semanario inglés The Economist esta semana se refiere a nuestros gobernantes para asegurar que han estado montando una “caricatura de la caricatura que es Cuba” y que lo que existe en el país “no es una revolución sino un enclenque abuso de poder”.

El periódico ABC de España no es más generoso con nuestra desgracia y en un editorial esta semana asegura que “Venezuela camina al abismo” mientras califica la evolución del régimen como “demencial”.

Investigadores profesionales como es el caso del American Enterprise Institute se han expresado sobre nuestro gobierno en sus pesquisas de la siguiente manera: “El Estado venezolano está permeado por la delincuencia organizada transnacional. Los elementos del gobierno nacional manejan y apoyan directamente el narcotráfico, el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo, el apoyo a los movimientos guerrilleros y la corrupción internacional. En muchos casos, los propios funcionarios e instituciones que en otros Estados normalmente se encargarían de vigilar y reprimir estas actividades, están directamente involucrados en la comisión o fomento de estos delitos. Mientras que algunos han calificado informalmente a Venezuela como un narco-estado, esa calificación resalta solamente un aspecto de una empresa criminal más amplia”.

Nadie se engaña tampoco frente a la trampa de la asamblea constituyente que fabricaría una nueva carta magna para el país. El primer diario de Francia, Le Monde, asegura que ella no resolvería los problemas del país sino los acentuaría aún más y califica la iniciativa de “ceguera ideológica nefasta”, al tiempo que opina que esta iniciativa madurista no es una simple maniobra de diversión sino una máquina para reafirmar el poder, hacer callar a los disidentes y desvencijar las instituciones.

La alineación política de cada uno de estos centros de interés es muy diversa pero la coincidencia es total en cuanto al vaticinio de su evolución. La situación no es diferente cuando quienes nos califican son organismos internacionales regionales y globales de vocación libertaria o integracionista, o entes de defensa de derechos o de promoción del progreso económico.

Al contrario de lo que ocurría hace unos meses cuando los opinadores universales se inclinaban hacia soluciones diversas para el manejo del caos que aún no anticipaban, hoy hay una coincidencia casi universal en que la necrosis en todos los procesos vivos del país que se está produciendo es insostenible. El diagnóstico sobre el grado de avance de la gangrena varía, pero el resultado para todos es el mismo: un colapso total de los órganos que sostienen en el poder a los artífices del peor daño que pueda hacerse deliberadamente a sociedad alguna.

 

 

* Como en otras ocasiones cedemos nuestro espacio editorial a un artículo de singular pertinencia y actualidad. Editado por razones de espacio.

 

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