¿LA SALIDA?

Nada como la desinformación y la incertidumbre para que todos lancemos nuestras teorías y creencias al ruedo de la opinión pública, esa inmensa red que desde todos lados nos envuelve.

No había transcurrido ni un minuto desde que nos enteráramos por los medios de comunicación españoles, o por Twitter, de la sorpresiva medida de casa por cárcel otorgada a Leopoldo López, cuando la alegría general por la reunión del más connotado preso político venezolano con su familia se vio acompañada de las más variadas inquietudes, hipótesis y especulaciones. Si para unos, faltaba poco para que Maduro se exilara en algún complaciente país comunista, para otros, la trama maquiavélica del castro-chavismo había iniciado su pérfida estrategia para el apaciguamiento.

Caminando entre el optimismo y el fatalismo, la seguridad y el miedo, la ingenuidad y la desconfianza, el camino real de la oposición se encontró con mil encrucijadas y veredas.

Algunos opinadores nos explicaron con certeza, como si hubieran desayunado el viernes en la mañana bircher muesli con Vladimir Putin y Donald Trump en Hamburgo, la intrincada red de defaults financieros e intereses globalizados que ponían a Venezuela en el ojo de la tormenta de una complicada negociación en las alturas del poder.

Cierto o falso, a todas estas, los verdaderos actores del doloroso proceso de confrontación y transformación de Venezuela, la sociedad, la gente, los jóvenes, adultos y ancianos, que día a día han luchado y luchan en las calles, o donde sea, lucen poco más que una marioneta movida por superiores dedos. ¿Es así? Tal vez, no.

Cuenta Homero en la Odisea que en el periplo del retorno de Ulises a su patria Ítaca, el héroe griego, para no sucumbir al canto de las sirenas, tapó con cera los oídos de sus marinos y se ató al mástil de la embarcación para no ceder a la seducción y proseguir en su rumbo.

La excarcelación de Leopoldo López y su arresto domiciliario cambia, sin lugar a dudas, el panorama y el juego político. Es una señal luminosa con diferentes lecturas.

Necesitamos una sala de análisis situacional y un equipo de inteligencia para armar el rompecabezas político día a día, pero, sobre todo, aunque sea verdad que la sorpresiva movida es evidencia clara de la agonía de Maduro o, por el contrario, es ejemplo de las astucias del poder, lo razonable, para una oposición comprometida con el cambio, es seguir el consejo de Circe a Ulises: taparse los oídos para no escuchar las diatribas y pugnas entre los partidos políticos, los miedos y blanduras de los notables, las volátiles opiniones de los políticos de conveniencia, y amarrarnos al mástil central de nuestra nave para seguir el rumbo. Nosotros, al quehacer y lucha cotidiana, enfocados en el próximo evento substancial: el plebiscito del domingo 16/07.

 

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