DESCUBREN LA FORMA DE PARAR LA METÁSTASIS DEL CÁNCER

Sarah Romero

La metástasis es la principal causa de muerte por cáncer. Encontrar una forma de detenerla salvaría muchísimas vidas

La metástasis es el proceso por el que el cáncer se propaga por todo el cuerpo y, durante ese proceso, las células cancerosas pueden invadir tejido sano cercano, penetrar en las paredes de los ganglios linfáticos o entrar en los vasos sanguíneos circundantes. Hasta ahora, los tratamientos actuales contra la metástasis han sido del todo ineficaces. Sin embargo, una nueva investigación llevada a cabo por investigadores del Georgia Tech’s School de Atlanta (EE. UU.) parece haber encontrado la manera de frenar, e incluso detener, la propagación de las células cancerosas. Los hallazgos han sido publicados en la revista PNAS.

¿Cómo lo han conseguido?

Lo que permite que las células cancerosas se propaguen por los órganos aledaños es un conjunto de protrusiones que las ayudan a moverse. Estas protrusiones, concretamente filopodia, una extensión de un conjunto de fibras llamadas lamellipodia, unas diminutas ‘piernas’, son las que ayudan a las células sanas a moverse dentro del tejido. Pero con las células cancerosas se producen en exceso.

Por ello, los científicos decidieron cortar -con éxito- estas protrusiones utilizando una técnica especial: usaron nanobastones hechos de nanopartículas de oro para obstruir estas minúsculas piernas. Los nanobastones fueron cubiertos con un revestimiento de moléculas, llamadas péptidos RGD, que los hicieron adherirse a un tipo específico de proteína llamada integrina.

“Los nanorods dirigidos ataron la integrina y bloquearon sus funciones, así que no podían seguir guiando el citoesqueleto -la estructura soporte de una célula- para sobreproducir lamellipodia y filopodia,” explica Yan Tang, coautor del trabajo.

Los experimentos en laboratorio revelaron que la simple unión de los nanobastones a la integrina retrasó la migración de las células cancerosas evitando, eso sí, las células sanas, por lo que este método podría ser capaz de destruir las células cancerosas y no afectar a los pacientes, tal y como actualmente sí hacen los tratamientos de  quimioterapia.

Pero esto no fue todo. En una segunda etapa del experimento, los científicos calentaron las nanopartículas de oro con un láser de luz infrarroja cercana, que acabó no solo deteniendo la migración de las células malignas sino aniquilando gran parte de las células cancerosas.

“La luz no fue absorbida por las células, pero los nanobastones de oro la absorbieron, y como resultado, se calentaron y parcialmente derritieron las células cancerosas con las que estaban conectadas”, aclara Moustafa Ali, coautor del trabajo.

Los autores están convencidos de que esta técnica podría ser ajustada para matar las células malignas y poder tratar “cánceres de cabeza, cuello, mama y piel con inyecciones directas locales de nanobastones combinadas con el láser de infrarrojo cercano de bajo consumo”, acabando con los tumores.

Tomado de www.muyinteresante.es

 

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PROBADAS, CON ÉXITO, DOS VACUNAS CONTRA EL CÁNCER DE PIEL

Beatriz de Vera

La medicina lucha contra uno de los más pertinaces enemigos del ser humano, el cáncer, a través de radioterapia, quimioterapia y medicamentos que atacan a blancos concretos. Pero en esta guerra resultan dañadas también las células sanas: en los últimos años, los expertos han señalado que la mejor alternativa para destruir las células tumorales sin dañar a las sanas es la inmunoterapia, que se encarga de movilizar el sistema inmunitario del paciente para hacer frente específicamente a las células cancerosas. El problema es que el tumor de cada paciente tiene un conjunto único de mutaciones que primero deben ser identificadas, lo que requiere de estrategias personalizadas.

Por eso, desde hace unos años los científicos trabajan en erradicar a esta lacra diseñando vacunas que guíen al sistema inmune de los enfermos para atacar de forma específica a las células malignas.  Ahora, dos estudios independientes, uno estadounidense y otro alemán, publicados en la revista Nature, presentan dos vacunas que proporcionan beneficios clínicos y seguridad a los pacientes con melanoma de alto riesgo.

En el trabajo liderado por Catherine Wu, investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farbe (EE UU), el equipo probó una vacuna conocida como NeoVax, mientras que en el grupo formado por expertos de varias instituciones alemanas, cuyo autor principal es Ugur Sahin,  investigador en la empresa alemana BioNTech, se aplicó por primera vez en humanos una vacuna basada en ARN personalizado. La investigación estadounidense logró una regresión completa de los tumores en cuatro de los seis pacientes tratados, y el equipo de Sahin hizo desaparecer los tumores en ocho de 13 personas. Lo próximo, cuentan, será hacer ensayos clínicos de fase II, con muchos más participantes. Poco a poco se podrá intentar extender las vacunas personalizadas a nuevos tipos de cáncer.

Los investigadores advierten que estos primeros ensayos clínicos no estaban diseñados para evaluar la eficacia de las vacunas, sino únicamente para explorar si representan una línea de trabajo prometedora. Son estudios llamados de “prueba de principio” porque exploran si el principio en que se basan las vacunas es viable. Pero tras los buenos resultados obtenidos hasta ahora, ya se han puesto en marcha estos nuevos estudios con grupos más amplios de pacientes, según informan los investigadores estadounidenses. Aunque por ahora este nuevo tipo de vacuna solo se ha estudiado en pacientes con melanoma (el tipo más grave de cáncer de piel), los investigadores sostienen que también debería ser eficaz contra otros tumores.

Si se confirma que estas vacunas son eficaces y seguras, nos encontraríamos ante un potencial problema económico: el coste podría convertirse en un obstáculo para que el tratamiento sea accesible a todos los pacientes que se beneficiarían de él, admiten a La Vanguardia, investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard. Obtener cada vacuna requiere en estos momentos unos tres meses de producción en los que deben utilizarse varias tecnologías costosas, como técnicas de secuenciación masiva de ADN, programas de inteligencia artificial para identificar la composición óptima de la vacuna para cada paciente, o técnicas de síntesis química para producir las complejas moléculas que formarán cada vacuna.

Por otro lado, un nuevo método para tratar el cáncer utilizando un campo eléctrico ha demostrado, en estudios clínicos de fase III, ser capaz de alargar la vida de los pacientes con glioblastoma, el tumor cerebral más común y maligno. Su extirpación quirúrgica, seguida de radiación y quimioterapia suele recortar la vida de los pacientes. Pero ahora, la tecnología de los Campos de Tratamiento de Tumores (Tumor Treating Fields, TTFs) creados por la firma israelí Novocure y miembros del Instituto Israelí de Tecnología Yoram Palti, utiliza el cuero cabelludo para crear un campo eléctrico AC (corriente alterna) de baja intensidad en el cerebro, lo que interfiere y previene la división y propagación de las células cancerosas. Esto propicia que se dispare la apoptosis (muerte celular) de las células tumorales y, al utilizar una frecuencia de 200 kHz, no afecta a las neuronas saludables y otras células cerebrales, lo que lo convierte en un tratamiento menos invasivo que la quimioterapia.

Tomado de nmas1.org

 
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