LA GENERACIÓN DEL ‘08

Nuestra generación permitió que Chávez se apropiara del país, que lo entregara en el altar de unos octogenarios moribundos que a su vez habían sojuzgado al pueblo hermano de Cuba. No tuvimos la elocuencia ni la sabiduría para impedir que tantos y tantos de nuestros familiares y amigos votaran por ese encantador de serpientes.

Dejamos que muchos de ellos hicieran valer el triste y frívolo argumento de que hacía falta un líder fuerte para arreglar el país, o más palurdo aun, dejamos que vendieran la baratija que afirmaba que Salas Römer era antipático, o no le caía bien, o no los invitaba a sus cocteles y por eso había que votar en contra.

Hicimos que se viera normal que Los Amos del Valle caraqueños con su corte de “intelectuales” que les amenizaban los fines de semana, le abrieran al teniente coronel los mejores salones de la capital y que lograran que desde las mayores fortunas del país, los banqueros de aquí y los españoles, se llenaran sus arcas de campaña.

Nunca protestamos que los medios de comunicación y sus dueños cortejaran al golpista.

¿Qué paso? ¿Qué se hizo aquel material, ese ADN libertario que anida en nuestras células y que llevó a los llaneros a cruzar Los Andes descalzos a crear republicas libres, se diluyera en ese espejismo?

Aventuro una respuesta: Nos acostumbramos a la libertad y creíamos que podíamos forzarla hasta entregarla a un aventurero sin que pasara nada, como quien presta un pañuelo a un amigo para sonarse la nariz sabiendo que luego lo puede lavar en la casa.

El material del que estábamos hecho que también se expresó en la generación del ‘28 y en la del ‘58, cuyos protagonistas pelearon contra nuestras últimas dictaduras, se desgastó de tanto usarlo (como dice el bolero). Nos enchinchorramos. Rafael Poleo, adecólogo de oficio, dijo con propiedad que Acción Democrática se jorobó cuando las adecas conocieron a Louis Vuitton… Y así ocurrió con la mayoría de los partidos y con la mayoría de los miembros de nuestra generación.

No obstante, cuando todo parecía enviarnos sine die a las calendas griegas a esperar que la esperanza apareciera por algún lado. Salen estos chamos del 2008 (De nuevo un 8) a dar la cara por todos.

Este liderazgo se ha hecho en el asfalto, en la pelea de todos los días. Eso tiempla la voluntad y el carácter. No es lo mismo hacerse político en la barra de un bar que pateando la calle. No es los mismo caminar sin tener que voltear a ver quién te persigue que estar preparado para no dejarse agarrar de un esbirro. No es lo mismo dar con los huesos en la cárcel por tus ideas que exponerlas en un salón.

Que satisfacción se siente (la siento yo) llegar al otoño de la política y ver atrás esa primavera de muchachos. Ver a mis hijas fajadas las 24 horas, a mis sobrinos escuderos y enfermeros de marchas, a los hijos de mis amigos dejando la suela en las protestas y llegando a los barrios a revelar la verdad.

A estos chamos será muy difícil quitarles el país.

Y EL ALMA LIBERADORA DEL VENEZOLANO

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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