Les sobra…
A PESAR DE SER MINORÍA

El chavismo ha venido construyendo su propia destrucción.

Desde el 2013, cuando Maduro se quedó con el coroto que le dejó el comandante fallecido no ha hecho sino perder votos, capital político, y correr a seguidores. Así, entre grandes metidas de pata, muchísima corrupción y una vitrina inigualable de incapacidad, llegamos a diciembre del 2015, cuando el chavismo agarra la paliza más memorable de que se tenga memoria en la historia electoral venezolana. Arrasados por el pueblo. No por la oposición. El pueblo les dio con palos y votos.

Y eso le dolió muchísimo a ese movimiento que hasta ese entonces era una dictadura que también mataba estudiantes y jóvenes, hacia trampas y abusaba del poder; pero disimulaba bien. Ahora pasó a ser una dictadura formal, con todas sus letras. Perseguidora, acosadora, represiva, militarista, absolutista. De esos regímenes que piensan que obstruyendo la libertad, violando la Constitución e impidiendo el voto de los ciudadanos, se quedarán en el poder eternamente. Además, todo el mundo sabe que para el régimen chavista el poder, ser gobierno, es una especie de cuartel para asegurar la impunidad. Es la trinchera.

No gobiernan. Antes medio gobernaban. Ahora no. El país está destruido y no sueltan ni una sola acción que pueda ser percibida como un paso hacia las soluciones o en beneficio de los ciudadanos. Nada de nada. Nada en ningún aspecto. Cero acciones en economía, en seguridad, en abastecimiento, en producción, solo por mencionar algo. Una nulidad absoluta que dedica todo el tiempo a hablar pistoladas en televisión y en eso lo acompañan los más importantes próceres del desastre. Cada uno tiene su propio programa. Gran cosa. De qué sirve. Cada vez son menos opción. Cada vez están más fuera del gobierno. Solo que se aferran con lo que manejan: militares, colectivos paramilitares y la poquita plata que todavía entra por petróleo. De gobierno en favor del pueblo olvídense. Esta gente se puso en modo sobrevivencia desde hace rato.

Y es lo que viene. No es brujería. Es lo que dicen los jefes chavistas en los espacios de televisión que financian los venezolanos. Un negocio extraño. El pueblo les paga para que los vuelvan puré. Así que la arremetida, como dicen ellos, la veremos pronto. A pesar de ser minoría, las cabezas visibles de la ruina afirman que seguirán con el plan destructor con la Constituyente de la siguiente manera:

  • Diosdado Cabello será el presidente de la Asamblea Constituyente.
  • Cabello aseguró que la Asamblea, la legítima, será desalojada del Palacio donde sesionan los parlamentarios. Allí sesionará la Asamblea Constituyente. Sacarán de allí a los diputados electos por mayoría calificada.
  • La Asamblea legítima no será liquidada en su forma, pero seguirá como figura decorativa, a los fines de decir que estamos en democracia.
  • Cabello también afirmó que la Constituyente abrirá investigaciones a varios diputados con el fin de levantarles la inmunidad parlamentaria y destituirlos del Parlamento.
  • También prometió que a algunos parlamentarios se les abrirá juicio penal por las protestas del año 2017, serán sentenciados e irán a la cárcel. De hecho, mencionó a algunos, pero por los sobrenombres que les ha puesto.
  • El Aissami dijo con toda claridad que será destituida la fiscal Ortega Díaz y que deberá dejar su cargo apenas sea juramentada la nueva autoridad del país.
  • Maduro dijo que con la Constituyente resolverá los problemas económicos que, como se sabe, creó el mismo chavismo.

Ese es el cuadro después del 16 de julio. Como se ve, la mesa está servida y limpia para que se sienten a dialogar, conversar, entenderse, acordar y hasta bailar pegado.

Eso si quieren y el trabajo para destruir al país les deja tiempo.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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