¿QUÉ FALTA AQUÍ?

Parece imposible que un gobierno con tan poco apoyo popular y bajo tanta protesta, en todo el país y por todos los estratos sociales, esté todavía en el poder. Pero allí está y se da el lujo de ignorar hasta lo más elemental de lo que podría hacer para reconectar con las masas: cambiar sus políticas económicas que han generado pobreza, hambre y sumisión al reparto populista.

Las explicaciones de una situación tan inesperada se ubican de lado y lado. Las fortalezas del oficialismo son su articulación como grupo organizado; mecanismos de aglutinamiento como la ideología, el poder, el dinero, el control de poderes públicos y medios, política comunicacional y el apoyo militar; más sus acertadas percepciones de que no tienen un sustituto para Maduro ni pueden dejar el poder sin esperar fuertes castigos, y el miedo a los cubanos. Con estas fortalezas, el oficialismo ha sido capaz de neutralizar, hasta ahora, sus debilidades, tales como conflictos internos y mantener un proyecto de dominación cuasi totalitaria y de empobrecimiento que los venezolanos detestan.

Por parte de la Unidad Democrática, su principal fortaleza es el apoyo de casi un 80% de la población. Por eso están en la calle jóvenes y pobres, junto con los estratos alto y medio y los partidos de oposición. Otras de sus fortalezas es la calidad de muchos de sus líderes: jóvenes, pluralistas, profesionales, apegados a la gente en la solución de sus problemas y dispuestos a trabajar unidos, sin importarles a qué partido pertenecen. También cuenta con una plétora de líderes y de partidos de diversas tendencias, pero todos democráticos.

Sin embargo, las principales debilidades de la Unidad Democrática son esas mismas: que tiene demasiados líderes con potencial electoral y demasiados partidos. Esto hace que no sea un grupo sino una colectividad, con ciertos valores comunes, pero sin suficiente organización ni comunicación; como tendría que tener para alcanzar el potencial que tiene. La conformación de este grupo es urgente para que los militares y civiles que quieren deslindarse del chavismo-madurista sientan que tienen a alguien con quien negociar.

 
José Antonio Gil YepesJosé Antonio Gil Yepes

Artículos relacionados

Top