¡INSCRITO EN EL ADN!

Venezuela lleva en la calle 120 días combatiendo sin armas el asedio militar. El mundo está asombrado.

No es fácil entender la capacidad de lucha del venezolano o comprender el liderazgo que el país ha ejercido sobre la orientación política del Continente. Hagamos un recorrido.

La influencia de Miranda fue decisiva desde Venezuela hasta la Argentina, donde su pensamiento y sus hazañas fueron rica fuente de inspiración para José de San Martin. Luego de conquistar glorias tanto en la Revolución Francesa como en la Independencia de EE. UU., llegó a Venezuela con la bandera de la nueva patria y su sueño de la Gran Colombia. Aun mayor fue la influencia de Bolívar, el Libertador, cabalgando al frente de sus tropas, desde la desembocadura del Orinoco hasta Bogotá, y de allí, fundando seis repúblicas, hasta Lima y El Callao; también la de Antonio José de Sucre, victorioso Mariscal de Ayacucho, cuya estatura política y proeza militar dieron origen a Bolivia; y -en un plano distinto- la de Andrés Bello desde Caracas hasta Santiago de Chile como humanista, filósofo y educador.

También lo fue el efecto modelaje de la democracia venezolana, inaugurada en 1959 por Rómulo Betancourt.  Y, ahora, en medio de la oscuridad que envuelve a Venezuela, surge como faro que ilumina a toda America, una juventud dispuesta a inmolarse por la libertad.

¿Qué elementos influyeron en la singularidad del venezolano? Dos factores parecen haber sido determinantes.

El primero, la influencia vasca. La Compañía Guipuzcoana que, por concesión de la corona española, monopolizó su comercio por medio siglo, dejó una doble impronta. El ADN rebelde y autonomista del vasco, trenzado en la población; y el acceso al pensamiento de la literatura de la Ilustración francesa. Como en ningún otro lugar en Hispanoamérica, las obras de Voltaire, Montesquieu, Rousseau, tuvieron amplia divulgación y concretamente en Venezuela, precisamente en aquellas provincias que serían canteras de héroes en la guerra de Independencia.[i]

Y hay otro elemento que se entrelaza. Venezuela es el país con mayor extensión costera (4 mil kilómetros) y mayor población frente al Caribe caliente, de lo que, si bien deriva su espíritu abierto y efusivo, también provino su temprano acceso al pensamiento universal. De allí que su sociedad sintiera tan cercana la revuelta que condujo a la independencia de Norteamérica, y -en otro plano- que un hombre como Andrés Bello -a muy temprana edad- tradujera una obra de John Locke, influyente pensador británico, culminando su formación en Inglaterra antes de marcharse a Chile, cuya principal universidad lleva su nombre.

Mucho después vendría el petróleo, cuya renta, a partir del boom de los años ’70, introdujo grandes distorsiones. Pero en el ADN del venezolano, y en letras muy profundas, ya estaba inscrita la ética democrática y, en su disco duro, la gesta libertadora.

De allí, seguramente, la heroicidad que exhibe la población, y en especial tantos adolescentes que, sin haber vivido en democracia, arriesgan su vida ciegamente por la libertad.

Es dura la tarea, comenta un periodista francés. “Hay que entender la complejidad de la lucha de los venezolanos que no pelean contra una sino contra dos dictaduras: Cuba y Venezuela”

Y lo confirma Luis Almagro, Secretario General de la OEA, cuando afirma ante el Senado norteamericano que el Ejército de ocupación cubano en Venezuela alcanza a 15 mil hombres. Seguramente se quedó corto.

Pero los indómitos genes del venezolano no aceptan el cautiverio. La rebeldía está inscrita en nuestro ADN.

Adelante juventud. ¡Viva la Libertad!

 

 

 

[i] Caracas, Puerto Cabello, Cumana y Margarita fueron sus espacios de influencia directa. Solo José Antonio Páez y Rafael Urdaneta, nacieron fuera de esa zona.

 

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