SOBRE SI SOMOS DEMÓCRATAS O…

…NÁUFRAGOS EN BUSCA DE UN SALVAVIDAS

NO NOS DEFRAUDEMOS

La MUD tiene un enorme mandato nacional e internacional que le confiere una oportunidad histórica. Tememos que la está desperdiciando.

La MUD está respaldada por la legitimidad que le confieren millones de votantes que eligieron a la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, y más recientemente en la consulta popular del 16 de julio, en la cual más de 7,5 millones de venezolanos votaron en rechazo a la ANC. La comunidad internacional también los apoya: hasta el 2 de agosto, el voto fraudulento del domingo para una ANC (convocada en contra de la Constitución de 1999 creada por Hugo Chávez) ha sido rechazado por 37 países; 28 de la Unión Europea y 9 de América, incluyendo ex aliados como Argentina y Brasil. Luego del rechazo internacional, el fraude se hizo aún más incontrovertible cuando el venezolano Antonio Mugica, CEO de Smartmatic, reveló que la elección había sido manipulada. Queda claro que el camino a una nueva Venezuela próspera y unida no pasa por caer en las trampas electorales del régimen, o por elecciones regionales con el actual CNE.

A pesar del Acuerdo en Desconocimiento del Resultado Electoral del 30 de Julio, la Asamblea Nacional, con su mandato contundente e ineludible, sigue en posición de reacción y defensa. Carece de plan efectivo de gobierno. Esto no solo es una lástima, si no que implica un abandono de responsabilidad a la patria y a quienes le dieron un mandato vinculante para mejorar las golpeadas y amenazadas vidas de nuestros 30 millones de compatriotas. Es imperioso restaurar la dignidad humana en un gobierno transparente y respetuoso de los deseos de la mayoría y derechos de todos los venezolanos.

La crisis sin precedentes que sufre Venezuela ha sido provocada por la maldad y ambición de preservar el poder a toda costa. El régimen de Maduro y sus cúpulas tienen mucho que perder al dejar Miraflores. Sin embargo, la omisión, inacción y desconexión con las expectativas de la gente por parte de la dirigencia de la MUD nos ha traído hasta poco más que cárceles llenas de civiles y dirigentes políticos mientras continúa el derrumbe del Estado, que ya es considerado fallido por algunos. La aparición de una resistencia cada vez más armada y no alineada con objetivos políticos concretos nos amenaza con un espiral de violencia incontrolable que podría derivar en un conflicto armado que amenace nuestra integridad territorial y soberanía. Analistas internacionales ya nos están comparando con Siria.

La única solución para evitar este escenario apocalíptico es que la MUD se organice en una opción atractiva y viable, según su mandato contundente y deber fiduciario, armando un gobierno de transición unida (de todos los sectores) con representación diplomática en los países que nos apoyan. Esto requiere que los líderes ejerzan el poder otorgado por sus votantes no solo al nombrar nuevos magistrados del TSJ, sino también un nuevo CNE con un cronograma electoral claro, y organizarse con un gobierno y gabinete completo: presidente, vicepresidente y ministros que asegurarían la administración de seguridad, justicia y promoverían los cambios estructurales necesarios para poner a Venezuela en el camino de la libertad y prosperidad de todos los sectores sociales. De cumplir, la ciudadanía y la comunidad internacional sabrían cuál es la visión de la nueva Venezuela y a quién apoyar incondicionalmente.

Tener un plan de gobierno que pueda inspirar a 30 millones de venezolanos y mostrarles el futuro que hoy no logran ver es el reto. Convencer a los venezolanos de que merecemos y podemos juntos alcanzar un mejor futuro permitirá acelerar los cambios y asegurar el apoyo monolítico de 2 millones de venezolanos en el exterior ansiosos por volver. Decenas de países han alzado su voz para ver a Venezuela mejor. No nos defraudemos.

 

 

Tomado de WWW.EL-NACIONAL.COM

 
Eduardo LugoNo photo
Vanessa NeumannNo photo

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