CHINA Y EL THAAD: ¿PARANOIA O PREVISIÓN?

En abril de este año, Corea del Sur tomó la decisión de desplegar en su territorio un sistema de defensa antimisiles estadounidense conocido como Terminal High Altitude Area Defense System (THAAD, por sus siglas en inglés).

Se trata de un sistema dotado con la capacidad de interceptar y destruir misiles de rango corto, mediano e intermedio en su fase de descenso hacia la tierra (ver The Diplomat). EL THAAD le permitiría a Corea del Sur, o al menos así ha sido planteado, hacerle frente a una batería de misiles nucleares norcoreanos en caso de un conflicto armado.

La reacción de China a la instalación de este sistema de defensa antimisiles no ha sido positiva y su malestar se ha hecho sentir en la economía surcoreana. El conglomerado comercial Lotte ha sido uno de los más afectados. Compuesto de más de 90 unidades productivas que emplean a 60 mil personas en las industrias de bebidas, hoteles, comida rápida, ventas, finanzas, químicos pesados, electrónicos, construcción y entretenimiento, Lotte es una de las mayores compañías de Corea del Sur. Su decisión de ceder un campo de golf de su propiedad para el despliegue del THAAD, le ha costado el cierre temporal de 79 de sus 99 hipermercados en China. Adicionalmente, las ventas de sus tiendas a turistas chinos han caído en un 40%. Se espera que sus pérdidas alcancen los mil millones de dólares, solamente en la primera mitad del año (ver Japan Times). Por si fuera poco, el sentimiento anti-sur coreano en China ha resultado en una caída de 52% en las ventas de automóviles Hyundai y Kia con respecto al año anterior (ver Financial Times).

China no es indiferente a las ambiciones nucleares y amenazas de Corea del Norte en contra de su vecino del Sur. De hecho, ha reconocido públicamente en innumerables ocasiones su profunda preocupación con los ensayos nucleares y las pruebas balísticas norcoreanas, y desde 2006 hasta el día de hoy, ha apoyado las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad en contra de Pyongyang. Por ejemplo, en febrero de 2017, China suspendió las ventas de carbón a Corea del Norte, en tanto que la Corporación Nacional de Petróleo -una compañía del Estado- también paralizó el envío de combustible en junio de este año. Se trata de las acciones más severas tomadas por Beijing hasta el momento.

Además, China debe saber que el THAAD, si bien está capacitado para interceptar misiles de rango corto, mediano e intermedio en su fase final de descenso, por ejemplo, un misil norcoreano dirigido a Corea del Sur, no plantea ningún riesgo para un misil intercontinental chino en su fase de ascenso con destino a Estados Unidos (The Diplomat). Entonces, si China no es particularmente adepta del régimen de Kim Yong-un y sabe que el THAAD no representa una amenaza inminente para su seguridad y defensa, ¿cómo se explica su reacción contra Corea del Sur? 

De acuerdo a portavoces del gobierno, China se siente acorralada -en su propio continente- por Estados Unidos, Japón, Taiwán, los países de ASEAN y Australia. China ve con particular preocupación la consolidación de una alianza militar conformada por Estados Unidos-Japón-Corea del Sur como un mecanismo para contenerla y negarle su papel como potencia global. Bajo esta lógica, el THAAD sería un componente más de los sistemas de defensa antimisiles instalados por Estados Unidos en Japón, Taiwán e incluso India.

Y aun y cuando estos sistemas de defensa no estén actualmente en capacidad de interceptar un misil intercontinental chino, no parecen dudar que la capacidad de innovación estadounidense, un día los coloque en una situación de insalvable vulnerabilidad. Además, China no desestima la posibilidad de que este sistema de defensa de misiles pueda un día ser utilizado en su contra con fines estratégicos ofensivos (National Interest).

Aunque la argumentación china luzca, a primeras luces, un poco paranoica, debemos tener en consideración lo siguiente: una sola batería de defensa del THAAD cuesta alrededor de 827 millones de dólares. ¿Por qué?, podría preguntase China, quiere Estados Unidos instalar un sistema tan costoso, a sabiendas de que la mejor manera que tendría Pyongyang para atacar a Corea del Sur con una bomba nuclear sería a través de un avión o incluso un dron (National Interest).

Visto de esa manera, el THAAD luce un poco más sospechoso, ¿tendrá China razón al dudar de las intenciones estadounidenses?, ¿es paranoia o previsión?, ¿o se trata simplemente de la hipersensibilidad de un gran poder?, ¿qué pensaría Estados Unidos, si China instalase un sistema de defensa antimisiles en la frontera mexicana?

 

 

Tomado de WWW.ELUNIVERSAL.COM

 

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