DIANE KEATON “AHORA SOLO ME PREOCUPA ENVEJECER CON DIGNIDAD”

La actriz comparte cartel con Brendan Gleeson en «Una cita en el parque», dirigida por Joel Hopkins

MARÍA ESTÉVEZ

Diane Keaton (Los Ángeles, 1946) ha vivido y vive como quiere. Su triunfo en Hollywood de la mano de Woody Allen en los años setenta, cuando ganó el Oscar por «Annie Hall», marcó el devenir de un estilo bohemio que hoy mantienen muchas mujeres.

Dice tener mucho que decir al respecto: «Primero, la moda siempre ha estado ahí. Segundo, los días en los que hicimos “Annie Hall” la tendencia era alejarse de los fotógrafos. Teníamos mucho cuidado de ser consideradas solo celebridades y no artistas. Nos parecía ridículo que lo importante fuera nuestra apariencia física y no nuestro talento. Queríamos que nuestros nombres se mantuvieran en el tiempo. Y creo que las actrices de mi generación, como Meryl Streep, Susan Sarandon o yo hemos sobrevivido precisamente por ese esfuerzo que hicimos en los setenta de ser consideradas primero artistas», explica Keaton.

Sin embargo, a pesar de haber sido pareja en la ficción de actores extraordinarios (Woody Allen, Jack Nicholson, Keanu Reeves), jamás se ha casado fuera de la ficción. «Cada uno elige cómo quiere vivir», dice la actriz, sin darle demasiada importancia.

En su nuevo filme, «Una cita en el parque», donde comparte protagonismo con Brendan Gleeson, Keaton se enamora de su mejor amigo: terminan convenciéndose de que están hechos para vivir en pareja. «La bala del matrimonio nunca me tocó y, por eso, me considero una mujer con suerte, aunque a mi personaje no le ocurre lo mismo», comenta muerta de risa.

Dirigido por Joel Hopkins, el filme intenta conquistar a los «baby boomers», una audiencia cansada de superhéroes que considera que uno puede enamorarse a cualquier edad. «La vida no se hace más fácil con la edad, porque la presión es tremenda y lo único que nos espera es la muerte, que con seguridad nos alcanzará más pronto que tarde. Nadie quiere morir solo, esa es la realidad. Hace veinte años me preocupaba por la belleza, por ser atractiva, por la adoración del público. Soy actriz, ¡qué otra cosa puede querer una! Deseaba que la gente me mirara, quería ser el centro de atención (ríe). Ahora solo quiero envejecer con dignidad. Aceptar que mi cuerpo va diciendo adiós no es fácil porque acabo preguntándome cuánto tiempo me quedará. A veces me da por pensar si no sería mejor mandarlo todo a paseo y dejar de cuidarme, porque el resultado va a ser el mismo», admite Keaton, tranquila.

Descanso y suerte

Madre de dos hijos adoptados –Dexter, de 21 años y Duke, de 16–, asegura que tiene mucho tiempo libre para trabajar. «Siempre estoy ocupada. Escribo libros, decoro casas, hago películas. Tengo muchos proyectos de fotografía, como un libro sobre accidentes de coche», declara con una enorme sonrisa, orgullosa de mantener, a sus 71 años, ese ritmo de vida.

«Me he tomado periodos de descanso en mi carrera. Nancy Meyers me ayudó mucho. Cuando nadie me quería en una película, y eso me ha pasado en varias ocasiones, llegó ella a cambiar el rumbo de mi carrera. En esta profesión es importante tener suerte», reconoce. En «Una cita en el parque», Keaton vuelve a mostrar esa naturaleza tan suya que Allen explotó a la perfección. «Woody siempre me dijo que si interpretaba comedia me mantendría más tiempo en activo, y he seguido su consejo», concluye.

Tomado de ABC Cinema

 
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