COREA DEL NORTE: LOS INTERESES EN JUEGO

“Corea del Norte muestra las imágenes del plan de ataque a Guam”; “Estados Unidos asegura que está listo para enfrentarse a Corea del Norte”; “EEUU tiene 2800 aviadores listos para atacar Corea del Norte”, son algunos de los titulares que han dominado en los últimos días los medios de prensa internacionales. Amenazas y contra-amenazas parecieran estarse convirtiendo en una constante en la península coreana. De allí que resulte fundamental comprender los intereses que guían a los principales actores en este diferendo desde el fin de la Guerra Fría (1991).

COREA DEL NORTE

De acuerdo con una publicación de Stratfor del año 2009 (que a mi juicio aún tiene vigencia), la política exterior y de defensa de Corea del Norte desde 1991 ha sido racional y consistente.

Con el colapso de la Unión Soviética y la integración de China al sistema económico occidental, Pyongyang quedó completamente aislada. La expectativa generalizada en el momento era que, sin el apoyo de sus dos grandes aliados, el régimen de Corea del Norte colapsaría. Consciente de estas expectativas, Pyongyang diseñó un plan que le permitiera sobrevivir.

En primer lugar, hizo todo lo que estaba a su alcance para aparentar que estaba a punto de colapsar económicamente.

Estados Unidos y Corea del Sur, al ver que el fin de Pyongyang se acercaba aceleradamente, comenzaron a preocuparse con quién se haría cargo de prevenir que la población no muriese de hambre y enfermedad, quién asumiría las deudas del país en el mercado internacional, quién haría frente a la migración masiva hacia el Sur. Al ver esto, Seúl y Washington, en lugar de empujar a Corea del Norte por el barranco, ofrecieron ayuda humanitaria a Pyongyang para mitigar la situación de penuria que parecía atravesar.

En segundo lugar, Corea del Norte se abocó a obtener armas de destrucción masiva, bajo la óptica de que esto limitaría los esfuerzos de desestabilización del régimen y cualquier acción militar en su contra.

Además, la incertidumbre alrededor de su posesión e intención de usarlas podría ayudarlos a obtener concesiones económicas de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón,  permitiéndoles ganar tiempo hasta que los vientos cambiasen, y China y Rusia recuperasen sus posiciones de poder.

Todo indica que, hasta el momento, el régimen norcoreano ha alcanzado sus objetivos, pero si Pyongyang no baja la retórica, pudiera poner todo en peligro, desencadenando una guerra de grandes proporciones.

CHINA

De acuerdo a Son Daekwon de The Diplomat, el principal objetivo de China es preservar la estabilidad y prevenir la guerra en Corea del Norte, sin perder su influencia sobre el régimen. Dicha estabilidad y paz regional le permitirían a China seguir dedicando todos sus recursos a la industrialización y desarrollo del país.

Otros analistas, consideran que la seguridad nacional de China se encuentra intrínsecamente ligada a la seguridad nacional de Corea del Norte, pues China necesita de un estado colchón que impida la expansión de la esfera de influencia estadounidense hasta su frontera.

Desde esta perspectiva, el programa nuclear norcoreano ha sido una necesidad para prevenir la unificación de la península coreana bajo la tutela de Estados Unidos.

China necesita un Estado estable en Corea del Norte y paz en la región. En este sentido, debe abocarse a reducir las tensiones entre las partes, torciéndole el brazo a Corea del Norte de ser necesario.

ESTADOS UNIDOS

Corea del Norte no representa una amenaza existencial para Estados Unidos. Por lo tanto, su política exterior hacia Pyongyang no gira en torno a su propia sobrevivencia, sino a su posicionamiento como potencia en Asia-Pacífico vis-a-vis China.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta hace unos pocos años, su hegemonía en la región era indiscutible, pero los tiempos están cambiando.

Para Estados Unidos, lo ideal sería la reunificación de la península coreana bajo su influencia, con lo cual podría expandir su poderío militar hasta la frontera con China y la frontera oriental rusa. Pero, en este momento, ello acarrearía inmensos riesgos, por lo que su mejor opción pareciera ser preservar el statu quo y tratar de reducir las tensiones con Corea del Norte.

CONCLUSIÓN

Habiendo analizado los intereses de las partes en el conflicto, todo pareciera indicar que: 1) todos los actores están actuando de manera racional; 2) aunque no lo digan, todas las partes tienen un interés intrínseco en desescalar las tensiones. Desde el más frío cálculo de los intereses nacionales, a nadie le conviene una guerra.

 

 

Tomado de WWW.ELUNIVERSAL.COM

 

 

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