PAVAROTTI EN VALENCIA (Marzo 8, 1998)

Hace pocos días se cumplieron diez años del fallecimiento de Luciano Pavarotti, uno de los más famosos tenores del siglo pasado y comienzos de éste. Nacido en 1935 (12 de octubre), se despidió del mundo que tanto lo admiró en 2007, en la misma ciudad donde nació: Módena, Italia. Módena forma parte de la diadema de la industria automovilística italiana junto con Maranello y Sant’Agata Bolognese.  Las tres son sedes de fábricas de afamadas marcas como Ferrari, Lamborghini y Maserati. Pero también es Módena, como el resto de las ciudades italianas, cuna de grandes cantantes de ópera como Gigli, Martinelli, Schipa y Caruso.

El propio padre de Pavarotti, de profesión panadero, fue cantante aficionado, poseedor de una fina voz de tenor. Según su hijo Luciano, no quiso hacerse cantante profesional debido a que lo dominaba el miedo escénico.

Antes de dedicarse al “bel canto”, tuvo el joven Luciano otras inclinaciones, que más bien eran sueños en medio de una vida llena de penurias, causadas por la guerra que asolaba a toda Europa, y por los escasos recursos con que contaba la familia: sus cuatro miembros se apiñaban en un pequeño apartamento de dos habitaciones que servían de dormitorio, cocina, comedor y estar a la vez. Pavarotti soñó con ser portero en un equipo profesional de fútbol, y su afición a ese deporte la llevó hasta su muerte; fue maestro de escuela hasta que, convencido por su padre, comenzó a estudiar canto lírico. Cantó en el coro del Teatro della Comuna en Módena, y luego en una coral que llevaba el nombre de Rossini, el gran compositor de óperas.

Y el mundo se perdió tal vez de un pésimo portero de fútbol, pero se ganó a un sublime tenor. Luciano Pavarotti llegó a tener una brillante trayectoria en el mundo de la ópera, con numerosas presentaciones al lado de las más brillantes divas de la época, como María Callas, Mirella Freni o Joan Sutherland. Famosas fueron, aun entre los no amantes de la ópera, sus giras y presentaciones en los conciertos llamados “Los Tres Tenores”, donde junto con Plácido Domingo y José Carreras causaban furor con sus interpretaciones de arias operísticas y canciones populares del más variado repertorio.

Luciano Pavarotti estuvo en Valencia, para cantar en el acto organizado con motivo de la reinauguración de nuestra Plaza de Toros, remodelada en 1998 durante la administración del recordado Alcalde Francisco “Paco” Cabrera. En los días previos al concierto de Pavarotti tuve una intensa actividad como consultor de las instalaciones que se harían en la Plaza para habilitar un escenario apropiado para la orquesta que acompañaría al tenor. Realicé entrevistas con la “manager” del cantante, con el arquitecto italiano que se encargaría de la escenografía, con el director de la orquesta, y con el representante de la organización del evento. Fue una experiencia interesante el conocer algo del mundo del espectáculo, de las medidas de seguridad que rodeaban al célebre tenor, del ambiente de los ensayos previos al concierto, que se llevarían a cabo en el Teatro Municipal, y para ello se habilitó un camerino especial que cumplía con todas las exigencias del afamado artista.

Conservo un álbum de discos compactos con la grabación de la ópera “Madame Butterfly”  donde Pavarotti hace del personaje Pinkerton. Por medio del representante logré que Pavarotti estampara sobre la carátula una dedicatoria con su firma. Pero nunca llegué a conocerlo ni verlo personalmente: Fuimos ignorados a la hora de las invitaciones al concierto…

 

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