TRUMP Y LA PROLIFERACIÓN NUCLEAR

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, catalogó el Acuerdo Nuclear Iraní alcanzado durante la presidencia de su antecesor Barack Obama, como “una vergüenza para Estados Unidos”.

Durante la campaña electoral, Trump se había referido al pacto con el país persa como “el peor” y “más estúpido” acuerdo en la historia de su país y se había comprometido a deshacerse de él (ver The Atlantic, 19 de septiembre de 2017).

Recordemos que el acuerdo alcanzado en 2015 –luego de doce años de negociaciones– entre Irán, por una parte, y Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania, por otra, creó mecanismos de inspección y verificación internacionales para evitar que Irán pueda desarrollar un arma nuclear.

 A su vez, garantizaba el levantamiento de todas las sanciones impuestas a Irán en la última década por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea.

El pasado agosto, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA, por sus siglas en inglés) –el cuerpo encargado de verificar el acuerdo– presentó su octavo informe trimestral certificando el pleno cumplimiento del convenio por parte de Irán.

La pregunta que muchos se hacen es, ¿por qué Trump insiste en desechar este acuerdo, si Irán está cumpliendo con sus cláusulas?

Tal vez exista una coincidencia con la apertura de la primera base militar estadounidense en Israel el pasado 23 de septiembre, destinada a operar un sistema de defensa antimisiles que ofrecería protección frente a potenciales ataques provenientes de Hamas en Gaza, Hezbollah en el Líbano, e incluso Irán.

El vínculo entre las amenazas en contra del Acuerdo Nuclear Iraní y el establecimiento de la primera base militar estadounidense en Israel, se ven reforzadas por declaraciones de la administración Trump, según las cuales, Irán no habría cambiado su comportamiento en el Medio Oriente tras la firma del acuerdo.

Pero, si el acuerdo alcanzado entre las partes buscaba única y exclusivamente evitar el desarrollo de armas nucleares y la AIEA ha certificado que Irán ha cumplido con su parte del acuerdo, ¿cuáles son las bases legales para desecharlo?

El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania pareciera tener una visión mucho más clara de la situación. Éste ha declarado, “estoy de acuerdo con Estados Unidos que Irán no ha cambiado su comportamiento en el Medio Oriente luego de que el acuerdo fuera alcanzado, lo cual requiere atención, pero no como parte del acuerdo”.

Y agregó, “es una situación casi trágica que el único acuerdo existente para prevenir la proliferación de armas nucleares se encuentre en peligro en un momento en que estamos viendo que países como Corea del Norte adquieren armas nucleares y necesitamos de esos procesos más que nunca” (ver Reuters, 21 de septiembre de 2017).

Debemos tener claro, que Irán jamás va a renunciar a su ambición de recuperar su papel histórico como potencia hegemónica del Medio Oriente.

Ahora bien, la pregunta debe ser: ¿Queremos un Irán con aspiraciones hegemónicas con o sin armas nucleares? Y, ¿estamos dispuestos a arriesgar la proliferación de las armas nucleares a nivel mundial con tal de coartar las ambiciones iraníes vis a vis los apetitos hegemónicos de Arabia Saudita o Israel?

Evidentemente, para Trump resulta más importante coartar las ambiciones hegemónicas de Irán que avanzar en la no-proliferación de las armas nucleares, tanto en el Medio Oriente, como a nivel mundial.

 ¿Qué mensaje se está enviando a Corea del Norte, si un acuerdo de no-proliferación nuclear alcanzado tras doce años de negociaciones es desechado de la noche a la mañana?

¿Cuál cree Trump que serán las consecuencias del fin del Acuerdo Nuclear Iraní? ¿Piensa que acaso Irán, al ver doce años de negociaciones tirados por la borda y al ver que se reanudan las sanciones y las amenazas de invasión, va a quedarse de manos cruzadas?

Con toda probabilidad, Irán, viendo que no existe un camino pacífico viable retomará su programa de enriquecimiento de uranio con miras a desarrollar –potencialmente– un arma nuclear. ¿Y cuál sería el resultado de un Irán con capacidad armamentista nuclear? ¿Un Medio Oriente más seguro? Difícilmente.

Israel es, actualmente, la única potencia nuclear del Medio Oriente. Hamas y Hezbollah pueden incomodarla, pero no representan una amenaza a su soberanía, estabilidad y sobrevivencia.

Irán, jamás sería tan torpe de iniciar una guerra con armas convencionales contra una potencia nuclear.

Entonces, ¿por qué arriesgar la proliferación de armas nucleares en el Medio Oriente, la península coreana y quién sabe dónde más?

 

 

Tomado de www.eluniversal.com

 

 

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