EL EJÉRCITO DE HACKERS DE COREA DEL NORTE

Pyongyang lanza una red de 6.700 piratas para desestabilizar a los enemigos de Kim Jong-un.

Al contrario que sus vecinos japoneses o surcoreanos, Corea del Norte no destaca por su sofisticación tecnológica. Tampoco alberga entre sus fronteras a ninguna gran compañía del sector como Samsung, Sony o Tencent, y sus ciudadanos gozan de un limitado acceso a Internet.

Pese a ello, el régimen de Kim Jong-un ha sido capaz de dar forma a un poderoso ejército cibernético especializado en irrumpir en los sistemas informáticos de medio mundo.

Según fuentes de EEUU y Gran Bretaña, el país asiático contaría con un equipo de unos 6.700 hackers repartidos por los cinco continentes, especialistas informáticos que han protagonizado operaciones cada vez más audaces con las que obtener pingües beneficios financieros o estratégicos y proteger la imagen de su bienamado líder.

“Los hackers ligados a Corea del Norte están entre los creadores más prolíficos de amenazas por parte de estados nacionales, atacando no sólo a EEUU o Corea del Sur, sino al sistema financiero mundial y a naciones en todo el mundo”, cuentan desde la firma de seguridad FireEye. “Sus motivaciones varían desde el enriquecimiento económico al espionaje tradicional o al sabotaje, pero todas comparten el sello distintivo de un poder cibernético ascendente dispuesto a violar las normas”.

Según un trabajo de investigación publicado recientemente por ‘The New York Times’, mientras que la escalada diplomática y militar entre Pyongyang y Washington ha acaparado la atención de medio mundo en los últimos meses, la amenaza ha seguido su avance sin hacer tanto ruido, pero con resultados notables.

En octubre, el parlamentario surcoreano Rhee Cheol-hee daba a conocer como los piratas informáticos norcoreanos habían sido capaces de apropiarse de 239 gigas de información del Ministerio de Defensa de Corea del Sur en septiembre del año pasado, haciéndose con importante información militar que incluía proyectos de operaciones conjuntas entre Washington y Seúl en caso de guerra o incluso un plan para la “decapitación” del líder norcoreano.

Precisamente, con el objeto de proteger la imagen del último de la saga de los Kim, estos piratas, armados con teclados, protagonizaron en 2014 el sonado ataque contra Sony Pictures Entertainment para intentar bloquear el lanzamiento de ‘The Interview’, la película en la que se ridiculizaba a su joven dirigente.

Según se ha hecho público ahora, semanas antes de esa acción, Corea del Norte también pirateó los sistemas de una productora británica a la que una televisión había encargado una serie sobre un científico nuclear secuestrado en Pyongyang.

Sin embargo, tal y como apuntaba un informe publicado en julio por el Instituto de Seguridad Financiera (ente respaldado por Seúl), los hackers patrocinados por el régimen comunista cada vez buscan más dinero que secretos, una tendencia que se ha visto agravada por la imposición de las sanciones.

El año pasado, uno de sus comandos trató de robar 1.000 millones de dólares de la Reserva Federal de los EEUU, una operación que las autoridades lograron abortar tras detectar un fallo ortográfico (antes de que les descubrieran, pudieron llevarse 81 millones).

También han penetrado en las cuentas de entidades de Ecuador, Bangladesh y Filipinas, así como en los sistemas de bancos centrales como los de Brasil, México y Venezuela. La última de sus ofensivas se registró hace tan solo tres semanas, cuando trataron de sustraer 60 millones de dólares del Far Eastern International Bank de Taiwán.

Asimismo, se cree que uno de estos grupos (Lazarus) patrocinado por Pyongyang fue el artífice del ciberataque con el virus Wannacry, que afectó a unos 300.000 dispositivos de todo el mundo y dejó fuera de la red a organismos como el Servicio Nacional de Seguridad británica.

La llegada al poder de Kim Jong-un supuso un empuje para el programa, que pasó de servir sólo como arma de guerra a dedicarse también a tareas de robo y acoso. “La guerra cibernética, junto con las armas nucleares y misiles, es una ‘espada multiuso’ que garantiza la capacidad de nuestro Ejército de atacar implacablemente”, dijo en aquellos momentos el joven Kim.

Pero a diferencia de lo que sucede con sus pruebas nucleares, los ataques cibernéticos apenas le han reportado castigos a Corea del Norte, que confía en que nadie responderá a una acción de este tipo con un ataque militar.

 

 

Tomado de WWW.ELMUNDO.ES

 

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