VENEZUELA EN DEFAULT

Venezuela parece haber dado los primeros pasos hacia un default (una suspensión de pagos de la deuda), o al menos así lo interpretan los mercados luego de que el gobernante Nicolás Maduro dijera que ordenó la reestructuración de la masiva deuda, y existen dudas sobre si el proceso puede ser llevado ordenadamente para evitar una avalancha de reclamos que paralizaría la economía.

En el inesperado anuncio, Maduro no llegó a pronunciar la palabra default, y más bien dijo que su gobierno cumpliría con el pago de más de $1,120 millones previsto para este viernes.

Pero el gobernante envió una clara señal de que su régimen no podía seguir cumpliendo con los actuales términos de una deuda externa estimada en $150,000 millones.

“A partir de este pago, decreto un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa y de todos los pagos de Venezuela”, aseguró Maduro, en cadena de radio y televisión transmitida el jueves por la noche. “Ni nos van a asfixiar y jamás nos vamos a rendir”.

Los mercados internacionales, que por meses habían estado esperando que el colapso de la economía venezolana terminara desencadenando una situación de incumplimiento de deuda, interpretaron el comentario como una señal de que el momento finalmente ha llegado.

“Los mercados están tratando esto hoy [viernes] como si se tratara de un anuncio de default”, comentó desde Miami Russ Dallen, socio gerente de la firma Caracas Capital.

“La Asociación de Operadores de Bonos de Mercados Emergentes decidió que esto es un default y que los bonos ahora van a ser negociados bajo la figura de Flat Trading, la cual está reservada para situaciones de incumpliento”, agregó Dallen.

Pero los mercados aún se preguntaban exactamente qué se dispone a hacer el régimen ante las pobres perspectivas de negociar exitosamente un reordenamiento voluntario de su deuda.

Desde Gran Bretaña, la firma Exotix Capital advirtió que es poco probable que el país petrolero pueda llegar a un acuerdo de renegociación de deuda con la mayoría de los tenedores de bonos, especialmente “porque no hay un compromiso verificable para la aplicación de políticas económicas mejores y sostenibles”.

“Es difícil visualizar al Fondo Monetario Internacional involucrándose con el actual liderazgo”, dijo la firma a través de un informe.

“Adicionalmente es difícil ver cómo cualquier reestructuración podría ser ejecutada frente a la presencia de las sanciones aplicadas por la OFAC” (la oficina del Departamento del Tesoro que identifica países, terroristas y narcotraficantes sancionables de acuerdo con las leyes de Estados Unidos), agregó el informe.

En particular, cualquier prospecto de renegociación se complica por la decisión de Maduro de designar al vicepresidente Tareck El Aissami como la persona encargada de conducir el proceso.

“Eso, por sí solo, garantiza que ese proceso no vaya a ninguna parte”, comentó Dallen. Después de las sanciones aplicadas este año, “los inversionistas no pueden reunirse con él, y mucho menos negociar o acordar con él hacer algo”.

El gran temor de los economistas es que un desordenado proceso de default –que se produciría salvo que una mayoría de los tenedores de bonos acepte voluntariamente un acuerdo de reestructuración– conduzca a una ola de demandas en las cortes internacionales y al embargo masivo de los activos del país en el exterior.

Operaciones de ese tipo pudieran paralizar la industria petrolera venezolana, que genera más del 95 por ciento de las divisas que ingresan al país.

Aún es muy temprano para saber si el anuncio del jueves conducirá a una crisis de esas características, pero lo que sí está claro para los mercados es que Venezuela se encuentra hoy al borde de ese precipicio.

Los acontecimientos podrían producirse incluso la próxima semana, cuando expiran los períodos de gracia de 30 días sobre unos bonos de emisiones pequeñas que el régimen no ha pagado aún.

Bajo los términos normalmente utilizados en las emisiones de bonos, el incumplimiento de una emisión pequeña es traducida como un incumplimiento con la totalidad de los bonos en circulación.

Pero incluso el lenguaje utilizado el jueves por Maduro, da a entender que la reestructuración que el gobernante tiene en mente podría incluso ser más extensa de lo que los mercados prevén.

“Esto es algo que podría ser más grave de que lo que vimos en Argentina y en Ecuador”, comentó el economista venezolano Alexander Guerrero. “Maduro lanzó la posibilidad de que este proceso involucre a todas las deudas de Venezuela”, que van más allá de los $150,000 millones que registra Wall Street.

Además de estos, el país tiene gigantescas deudas comerciales con proveedores, socios comerciales y contratistas, advirtió Guerrero.

“La deuda que tiene Petróleos de Venezuela con contratistas y proveedores, empresas de servicios y socios comerciales supera los $200,000 millones y ese monto no incluye la deuda que el país tiene con Rusia y China, la cual es de otra naturaleza”, dijo.

 
Antonio María DelgadoAntonio María Delgado

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