IRÁN Y LA FALSA AMENAZA DE LOS MISILES

El pasado 26 de octubre, la Cámara de Representantes de Estados Unidos decidió de manera unánime imponer nuevas sanciones en contra del programa de misiles balísticos iraníes. Antes de convertirse en Ley, la nueva resolución debe pasar por el Senado -controlado por los republicanos- y recibir el visto bueno del presidente.

Aunque Trump ha amenazado con echar por tierra el Acuerdo Nuclear Iraní- que prohibió a Irán producir uranio enriquecido con fines armamentistas a cambio de poner fin a las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad, Estados Unidos y la Unión Europea- pudiera conformarse con una serie de medidas de menor alcance que limiten la influencia de Irán en el Medio Oriente, sin destruir su economía.

Ahora bien, todo parece indicar que estas nuevas sanciones a ser impuestas por Estados Unidos no gozarán de mayor apoyo.

Para comenzar, no existe un consenso internacional alrededor de la propuesta de que el desarrollo de misiles balísticos por parte de Irán representa una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Si se le compara con el apoyo que recibieron las sanciones del Consejo de Seguridad contra el programa nuclear iraní entre 2006 y 2015, es notable el actual desinterés de la comunidad internacional.

En aquel caso varios países europeos estuvieron dispuestos incluso a recortar sus importaciones de crudo iraní, aunque los perjudicase económicamente, con tal de reafirmar el Tratado de No Proliferación Nuclear y evitar una alteración de la balanza de poder militar en el Medio Oriente.

 Ese mismo ímpetu no existe en el caso del programa de misiles iraníes, sobre todo si se tiene en cuenta que la imposición de nuevas sanciones pudiera poner en riesgo el Acuerdo Nuclear antes citado (ver Jarrett Blanc, Carnegie Endowment for International Peace). Esto suscita la pregunta: ¿Son los misiles balísticos iraníes realmente una amenaza a la paz y la seguridad internacionales como asegura el Congreso estadounidense?

Un Informe publicado por el Consorcio sobre No Proliferación de la Unión Europea destaca que desde los años 80, Irán viene desarrollando uno de los arsenales más grandes y variados de misiles balísticos en el Medio Oriente. Este tipo de misiles ofrece una gama de beneficios, por ejemplo, pueden alcanzar hasta 24 veces la velocidad del sonido lo cual los hace difíciles de interceptar incluso por los más sofisticados sistemas anti-misiles.

Pero, este tipo de misiles, también poseen importantes desventajas cuando se les compara con otros componentes de los arsenales estratégicos convencionales en la región.

En primer lugar, los misiles iraníes están basados en tecnología de los años 80 y sólo son capaces de atinar un blanco dentro de un radio de 50 o 100 metros de diámetro. Es decir, su capacidad de precisión y exactitud son sumamente limitados. El Informe antes mencionado considera que incluso de ser utilizados como parte de una campaña de terror en contra de centros poblados, el número de pérdidas humanas sería relativamente bajo.

En segundo lugar, los aviones de combate modernos son medios mucho más efectivos para lanzar una carga explosiva convencional. Estos aviones son más versátiles y pueden albergar una variedad de bombas guiadas y misiles con diverso alcance, cada uno con una capacidad explosiva potencialmente superior a un solo misil balístico. Además, gozan de mucha mayor precisión para atinar a su blanco.

Recapitulando, los misiles balísticos, a pesar de su imponente tamaño y sus velocidades supersónicas, son instrumentos torpes y poco efectivos de guerra convencional; sobre todo, cuando se les compara con las capacidades bélicas de un avión de combate moderno. Esto nos invita a hacernos una pregunta: ¿si lo que Irán realmente busca es potenciar su capacidad bélica entonces por qué no compra aviones de combate en lugar de desarrollar misiles balísticos?

Según el Informe antes mencionado, desde 1992, ningún país le ha vendido a Irán un avión de combate. Arabia Saudita, en cambio, que ya contaba con 72 F-15E y 48 Tornados, le compró recientemente 72 Typhoon al Reino Unido y ha ordenado 84 F-15s, último modelo, a Estados Unidos. Emiratos Árabes Unidos, con una población ocho veces menor que Irán, compró hace poco 80 F-16E de Estados Unidos.

El hecho es que desde 1990 hasta la fecha, Israel, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, han venido equipando y modernizando sus despensas de arsenales. Irán, por su parte, se ha visto obligado a desarrollar endógenamente el único tipo de arma que tiene una posibilidad razonable de penetrar las defensas de sus rivales en la región: misiles balísticos.

Pudiera estar equivocado, pero no veo como unos misiles más, unos misiles menos, van a alterar el equilibrio de fuerzas en el Medio Oriente. Afortunadamente, no soy el único que piensa de esa manera, sobre todo si de lo que se trata es de poner riesgo el Acuerdo Nuclear Iraní.

 

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