LOS ADOLESCENTES DUERMEN CADA VEZ MENOS

Hans Huerto

Una investigación publicada en la revista Sleep Medicine por la Universidad Estatal de San Diego, EE.UU., arroja que los adolescentes de hoy en ese país están durmiendo menos horas por noche que los de generaciones anteriores. Y el responsable descansaría en la palma de sus manos.

El estándar de 9 horas de sueño por noche parece ser la convención para adolescentes estudiantes con buenas notas; menos de 7 horas de sueño, se considera, pueden afectar su rendimiento y calidad de vida.

Para determinar en qué medida descansan los jóvenes estadounidenses en la actualidad, Jean Twenge y Zlatan Krizan, de la Universidad Estatal de Iowa en Ames, examinaron los datos de dos encuestas financiadas por el gobierno a largo plazo, representativas a nivel nacional, de más de 360.000 adolescentes de los grados 8, 10 y 12 (con 13-14, 15-16 y 17-18 años de edad, respectivamente). Se les preguntó con qué frecuencia obtuvieron al menos 7 horas de sueño, mientras que la encuesta del Sistema de Vigilancia del Comportamiento del Riesgo Juvenil preguntó a los estudiantes del 9º al 12º grado cuántas horas de sueño recibieron una noche escolar promedio

Combinando y analizando datos de ambas encuestas, los investigadores encontraron que alrededor del 40% de los adolescentes en 2015 dormía menos de 7 horas por noche, una proporción 58% mayor que la registrada en 1991 y un 17% más que en 2009.

Tras ello, se halló una correlación entre el menor descanso y el mayor tiempo de conexión en línea: los adolescentes que pasaron 5 horas al día en línea tenían un 50% más de probabilidades de no dormir lo suficiente, en comparación con compañeros que solo pasaban a diario una hora en línea.

De acuerdo con el reporte The Mobile Economy 2016, el año pasado las suscripciones a líneas de teléfonos celulares tuvieron una penetración global del 63%, y para 2020 el número de smartphones activos en el mundo pasará de 2.600 millones (2015) a 5.800 millones. Así las cosas, no es de extrañar un uso agudizado de estos dispositivos por parte de los más jóvenes.

Además, investigaciones previas sugieren que las longitudes de onda de luz emitidas por las pantallas de los teléfonos inteligentes y tabletas pueden interferir con el ritmo natural del sueño y vigilia del cuerpo.

Los estudiantes pueden compensar esa falta de sueño dormitando durante las horas diurnas, agrega Krizan: “Nuestro cuerpo tratará de satisfacer sus necesidades, lo que significa que el sueño va a interferir en otras esferas de nuestras vidas […] Los adolescentes buscarán regularizar su sueño con más siestas durante el fin de semana o quedándose dormidos en la escuela”.

Por ello Twenge recomienda limitar el uso de estos dispositivos a 2 horas al día, lo suficiente para establecer comunicaciones y búsquedas de información necesarias para el ocio y las actividades académicas. “Es particularmente importante no utilizar dispositivos de pantalla justo antes de acostarse, ya que pueden interferir con la hora de conciliar el sueño”, asegura.

Tomado de nmas1.org

 

 
Etiquetas ,

Artículos relacionados

Top