SUICIDIO ECONÓMICO

Durante 50 años permaneció Fidel Castro en el poder mientras vociferaba que las sanciones impuestas por Estados Unidos habían destruido la economía de Cuba, lo que no era toda la verdad.

Fue el mismo gobierno de Cuba que destruyó la economía de la isla por motivos ideológicos. El comunismo exige que todo esté en manos del Estado. De manera pues, que el sector privado tuvo que partir.

Cuba mantuvo esta farsa tras el colapso de la Unión Soviética y tras el abandono del comunismo por parte de Rusia, China y otros países porque se traducía en suicidio económico.

No obstante, tener a Estados Unidos de enemigo era una manera cínica, aunque eficaz, de reprimir a la población. La oposición a Fidel fue catalogada de marionetas de la CIA.

Hugo Chávez adoptó la estrategia de victimización de Fidel. Sin embargo, Venezuela tenía un pequeño problema: Estados Unidos es su principal cliente de petróleo y quería llevarse bien con Chávez. ¿Recuerdan a Jimmy Carter?

Con el pasar de los años, Chávez fraguó teorías de conspiración sobre magnicidio e invasión y le echaba a Estados Unidos la culpa de todo, desde el narcotráfico hasta el cambio climático. Entretanto, confiscaba las empresas privadas conforme al manual comunista de estrategias.

 A su fallecimiento, Chávez dejó en herencia a su sucesor Nicolás Maduro 120.000 millones de dólares en deuda externa y poca capacidad para la agricultura, manufacturas, petróleo o cualquier cosa de valor para pagar la deuda.

Hoy día, la política de suicidio económico del gobierno efectúa pagos para el servicio de la deuda y alimentar a la población o producir algo que valga la pena es casi que imposible.

 Económicamente, Venezuela ha perdido su capacidad y resistencia como nación. De hecho, ha cedido la soberanía sobre el petróleo a Rusia y China, salvo por el pedazo que ya posee Cuba.

Dada esta historia, el alegato del gobierno de que no pueda pagar los bonos de la deuda a causa de la guerra económica con Estados Unidos es osado y absurdo.

No existe ninguna guerra económica con Estados Unidos, que irónicamente continúa pagando por el petróleo de Pdvsa aun cuando los directores de la empresa petrolera enfrenten sanciones.

En realidad, Estados Unidos mantiene vivo al régimen.

Las cifras no mienten: miren quién paga en dólares constantes y sonantes por el petróleo venezolano. No es Cuba ni Bolivia, no es Nicaragua ni Rusia, no es Irán ni China. Es Estados Unidos.

 

 

Traducción: Conchita Delgado Rivas

 

Artículos relacionados

*

Top