LO QUE OCURRE CUANDO SE ABUSA DE LOS ANTIBIÓTICOS

Miguel Fitness

Con motivo de la celebración del Décimo Aniversario del Día Europeo de Sensibilización Antibiótica (coincidiendo con la Semana Europea de Concienciación sobre el Uso de Antibióticos que se celebraó del 13 al 19 de Noviembre de este año), el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha publicado sus últimos datos en toda la Unión Europea (UE) sobre resistencia a los antibióticos, así como su orientación sobre prevención y control de Enterobacter iaceae resistente a carbapenémicos (CRE).

Los datos revelan que en el año 2016 la resistencia combinada a varios grupos de antibióticos continuó aumentando para la Escherichia coli (Ecoli) y especies de Acinetobacter, situación que ha generado gran preocupación ya que los pacientes infectados con estas bacterias multirresistentes tienen opciones de tratamiento muy limitadas.

¿Qué son los antiobióticos y cómo funcionan?

Los antibióticos son medicamentos potentes que combaten las infecciones bacterianas y, si los usamos de forma adecuada, pueden salvar vidas. Estos medicamentos actúan matando las bacterias o impidiendo se reproducción, dando tiempo de este modo a que las defensas del cuerpo se hagan fuertes y puedan combatir la infección.

Dado que los antibióticos combaten bacterias y no virus, el uso de estos para tratar resfriados, gripes, bronquitis y dolores de garganta (salvo que esto último sea provocado por una bacteria), puede provocar más perjuicios que beneficios para nuestro organismo.

La resistencia bacteriana: por qué a veces no sirven los antibióticos

La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias cambian o mutan (como suele decirse en términos médicos) de una manera que reduce la eficacia de los medicamentos diseñados para curar o prevenir infecciones. De este modo, sobreviven y continúan multiplicándose, causando más daño.

¿Cómo se produce la resistencia bacteriana?

  1. Las bacterias entran en nuestro organismo provocando la enfermedad y la aparición de los primeros síntomas.
  2. Con el inicio del proceso infeccioso, se produce la toma del antibiótico por parte del enfermo. Durante esta toma, y junto con el mecanismo reproductivo de las bacterias, pueden aparecer algunas bacterias “mutadas” resistentes al antibiótico.
  3. Como resultado de esa resistencia, las bacterias supervivientes y resistentes al antibiótico comienzan a reproducirse, resultando que la infección continúa presente en nuestro organismo y el tratamiento se dificulta (además de aumentar el gasto sanitario derivado de tener que buscar un nuevo antibiótico con el que tratarla).

La OMS explica que la aparición de resistencias entre los microbios es un proceso natural, que permite a los patógenos ir evolucionando. Sin embargo, algunas actividades humanas, encabezadas por el mal uso de los antibióticos, agravan esta situación.

Coste económico producido por la resistencia bacteriana a los antibióticos

Según el estudio “Cost of antimicrobial-resistant infections” realizado en el año 2009 por la Alliance for the Prudent Use of Antibiotics (APUA), los costos médicos atribuibles a infecciones bacterianas aumentaron de 18.588 a 29.060 dólares por paciente, la hospitalización se prolongó de 6’4 a 12’7 días en los afectados y el exceso de mortalidad atribuible a dichas infecciones fue de 6’5%, porcentaje dos veces mayor que el de los pacientes sin infección bacteriana.

Desde entonces, los costes han ido en aumento, y la resistencia bacteriana a los antibióticos por el sobreuso que hacemos de ellos se ha convertido en un problema sumamente grave, ya que esta situación termina desembocando en numerosos casos en muerte por no dar con el antibiótico necesario.

Situación actual

Los pacientes con infecciones causadas por bacterias farmacorresistentes corren mayor riesgo de tener peores resultados clínicos y morir. Además, consumen más recursos sanitarios que los infectados por cepas no resistentes de las mismas bacterias.

La resistencia de Klebsiella pneumoniae (una bacteria intestinal común que puede causar infecciones potencialmente mortales) al tratamiento utilizado como último recurso (los antibióticos carbapenémicos) se ha propagado a todas las regiones del mundo. K. pneumoniae es una importante causa de infecciones nosocomiales, como la neumonía, la sepsis o las infecciones de los recién nacidos y los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos. Debido a la resistencia, en algunos países los antibióticos carbapenémicos ya no son eficaces en más de la mitad de los pacientes con infecciones por K. pneumoniae.

Al menos 10 países (Australia, Austria, Canadá, Eslovenia, Francia, Japón, Noruega, Sudáfrica, Suecia y Reino Unido) han confirmado casos en los que ha fracasado el tratamiento de la gonorrea con el último recurso frente a esta enfermedad: las cefalosporinas de tercera generación.

Para hacer frente a la aparición de resistencia, la OMS ha actualizado recientemente las directrices sobre el tratamiento de la gonorrea. Las nuevas directrices ya no recomiendan las quinolonas (una clase de antibióticos) debido a la generalización de una gran resistencia a ellas. Asimismo, se han actualizado las directrices sobre el tratamiento de la clamidiasis y la sífilis.

Resistencia de la bacteria de la tuberculosis

Según las estimaciones de la OMS, en 2014 hubo unos 480.000 nuevos casos de tuberculosis multirresistente (TB-MR), es decir resistente a los dos antituberculosos más potentes, y solo se detectaron y notificaron aproximadamente un 25% de ellos (123.000). La TB-MR requiere tratamientos mucho más prolongados y menos eficaces, en comparación con la tuberculosis no resistente. En 2014, solo la mitad de los casos mundiales de TB-MR fueron tratados con éxito.

Se calcula que en 2014 un 3’3% de los casos de tuberculosis fueron multirresistentes. La cifra se eleva al 20% en casos ya tratados con anterioridad. En 105 países se ha identificado la existencia de tuberculosis ultrarresistente, es decir, resistente al menos a cuatro de los principales fármacos antituberculosos. La cifra estimada de casos de TB-MR que son ultrarresistentes es del 9’7%.

Resistencia del VIH

Se calcula que en 2010 el 7% de las personas que iniciaron un tratamiento antirretrovírico (TAR) en los países en desarrollo tenían VIH farmacorresistente. En los países desarrollados la cifra era del 10-20%. Recientemente, algunos países han comunicado tasas de resistencia del 15% o más en quienes comienzan el tratamiento contra el VIH, y de hasta un 40% en quienes lo reinician. Es urgente que se preste atención a este problema.

El aumento de la resistencia tiene importantes repercusiones económicas, dado que los fármacos de segunda y tercera línea son, respectivamente, tres y 18 veces más caros que los de primera línea.

Desde septiembre de 2015, la OMS recomienda que todos los pacientes con VIH sean tratados con antirretrovíricos. Se prevé que el aumento del uso de estos fármacos aumente la resistencia a ellos en todas las regiones del mundo. Para mantener la eficacia a largo plazo de los TAR de primera línea es esencial que se siga vigilando la resistencia y se reduzca al mínimo su aparición y propagación. En consulta con los países, los asociados y otros interesados, la OMS está elaborando un nuevo Plan de acción mundial sobre la farmacorresistencia del VIH (2017-2021)

 

 

Tomado de vitonica.com

 

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