SOMBRAS Y LUCES DETRÁS DEL SUPUESTO PRIMER TRASPLANTE EXITOSO DE CABEZA EN HUMANOS

Claudia Cisneros

El científico italiano Sergio Canavero, director del Grupo de Neuromodulación avanzada de Turín, ya anteriormente ha hecho noticia con repetidos anuncios en los últimos años sobre la posibilidad de realizar una cirugía de trasplante de cabeza en humanos. Ahora Canavero vuelve a los titulares al anunciar en una entrevista para el diario inglés The Telegraph que un equipo de científicos de la Universidad de Medicina de Harbin (China) ha “realizado el primer trasplante de cabeza humana” con éxito. Si bien Canavero aclara que se trata de una operación exitosa, practicada sobre un cadáver, ha agregado que “inminentemente” habrá una operación en un humano vivo.

La operación, explica el artículo, fue llevada a cabo en 18 horas y demostró que es posible reconectar con éxito la columna vertebral, los nervios y los vasos sanguíneos.  Xiaoping Ren, quien el año pasado insertó con éxito una cabeza en el cuerpo de un mono, ha sido el líder de la intervención. 

“Se ha realizado el primer trasplante en cadáveres humanos. La próxima etapa es un intercambio completo entre los donantes de órganos con muerte cerebral. Ese es el paso final para el trasplante formal de cabeza, que es inminente”, ha señalado el cirujano italiano.

Dudas sobre la cabeza

No obstante, algunas interrogantes han surgido alrededor del anuncio. Este ha llegado primero a los medios y, al igual que el resto de anteriores supuestos avances de Canavero (y de Ren, a quien el italiano legitima) no ha venido acompañado de un documento de trabajo revisado por pares científicos que permite confirmar la robusteza científica del (supuesto) avance médico.

De hecho, según el propio Telegraph, Canavero no proporcionó ninguna prueba concreta del éxito de la operación, pero dijo que el estudio “será publicado en unos días”. “Todos dijeron que era imposible. Pero la cirugía ha sido exitosa”, ha recalcado.

Más aún, al tratarse de un cadáver, el concepto de “exitosa” resulta cuestionable para la intervención. Lo que se sabe es que los médicos han podido conectar correctamente espina dorsal, nervios y vasos capilares, pero no se sabe, al tratarse de cadáveres, si es que la operación pudo restablecer funciones vitales, movimiento o incluso la conciencia del paciente. Muchos menos si la nueva cabeza causó rechazo del organismo receptor. Canavero le dijo a The Telegraph que la estimulación eléctrica de los nervios reconectados demostró que la operación en el cadáver había sido exitosa, y que las dos partes habían quedado completamente unidas.

Los logros previos celebrados por Canavero y el equipo de Harbin cojean del mismo pie. No hubo publicaciones en revistas científicas que pudieran acompañar las mediáticas presentaciones de las operaciones que parecen tener más de ciencia ficción que de neurocirugía. En el caso del mono, se mostraron fotos de cómo la cabeza había sido encajada a la perfección en el cuerpo, ostentando una importante sutura a todo lo ancho del cuello, claro; pero sobre la devolución de la conciencia del simio, nada. Solo se confirmó que podían reconectarse vasos capilares para alimentar al cerebro de sangre oxigenada, pero la cabeza tan solo fue mantenida con vida por unas 20 horas, por razones éticas, y luego desechada. El mono nunca recuperó la conciencia. “El mono sobrevivió completamente al procedimiento sin ninguna lesión neurológica de ningún tipo”, dijo Canavero. Cierto, no obstante, ¿es esto suficiente para reclamar el éxito?

Avances en falso

En mayo último, Canavero y Ren cantaron un gol que efectivamente vino con certificado. Su artículo en la revista CNS Neuroscience & Therapeutics, fue elogiado como un paso hacia la cirugía de trasplante de cabeza humana y daba cuenta de un proceso mediante el cual habían trasplantado con éxito la cabeza de una rata al cuerpo de otra rata.  

Se trató de una técnica particular llamada “anastomosis cefalosomática” o CSA. CSA implica anestesiar a un animal, cortar su médula espinal y mantener el cerebro vivo hasta que pueda unirse al cuerpo de un donante. Más allá de que esto se ha hecho antes, ¿mantener el órgano vivo hasta que se adjuntó, utilizando el suministro de sangre de una tercera rata, califica como un trasplante exitoso? ¿Se sometería usted como sujeto de pruebas a una técnica que le puede añadir una cabeza que, más allá de contar con tejidos vivos, no sirve para nada (los conductos nerviosos y motores estaban muertos)?

El Dr. Sergio Canavero estima que a finales del 2018 hará el primer trasplante de cabeza a un humano vivo.

Valeri Spiridónov, programador ruso diagnosticado con una pérdida muscular rara debido a la enfermedad de Werdnig-Hoffman, ha sido presentado por Canavero como el primer candidato para someterse a una operación única de trasplante de cabeza. Sin embargo, el primero en pasar por el trasplante será un chino ya que las autoridades del país asiático han concedido permiso a los expertos y proporcionado fondos para llevar a cabo el experimento. ¿Cómo le creen a Canavero y compañía?

Hace un par de años un equipo en el Hospital Lady Cilento, Australia, pudo reconectar la espina dorsal a la cabeza de un niño de 16 meses que había sido “internamente decapitado” en un accidente automovilístico. Hablamos aquí de: un organismo aún en formación y crecimiento, lo que otorga una enorme ventaja en cuestión de regeneración; además, de una médula no completamente seccionada, sino más bien severamente dañada; y claro, estamos pegando en este caso parte de un mismo cuerpo.

Remover por completo la cabeza de un humano para implantarla en el cuerpo decapitado de otro sin duda conlleva desafíos muy distintos al caso de Australia (aún no tenemos una técnica probada para volver a soldar un médula), retos cuya solución Canavero aún no ha sabido explicar con la misma celeridad con la que presenta ratas de dos cabezas.

 

Tomado de nmas1.org

 

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