LA LUCHA ENTRE CRISTIANO Y MESSI: UNA DÉCADA PRODIGIOSA

Ambos se alternan el trono del fútbol desde 2008 sin que un tercero ponga en riesgo el duopolio

Gorka Pérez

Durante los años setenta, Johan Cruyff y Franz Beckenbauer, un volante holandés de cintura infinita y un defensa alemán tan atrevido como estético, uno flaco, el otro káiser, vivieron algo parecido a un duelo fuera de los terrenos de juego por lo que ambos eran capaces de hacer dentro.

Suyo fue el trono del fútbol mundial en el comienzo de la década atendiendo al reparto de Balones de Oro que se produjo entre ambos. Cruyff fue encumbrado en 1971, 1973 y 1974; Beckenbauer en 1972 y 1976. El único año en el que ambos aplaudieron al ganador, el ucraniano Oleg Blojín en 1975, lo hicieron desde el segundo y el tercer puesto del podio. Pero el duelo fue cosa de un lustro, no tuvo mayor continuidad. Duró exactamente la mitad de tiempo que el que llevan Cristiano Ronaldo y Leo Messi batallando en la cumbre. Una década prodigiosa que no tiene parangón en el fútbol, y de difícil equiparación lejos del verde, si acaso en las curtidas raquetas de Roger Federer y Rafael Nadal.

Con 22 años, en su tercera temporada en el Manchester United, tras levantar tres Premier League, una Champions, un Mundial de Clubes y obtener su primera Bota de Oro como red devil, Cristiano logró en 2008 el primero de sus cinco Balones de Oro. Repitió, ya como jugador del Real Madrid, en 2013, 2014, 2016 y 2017. Con la misma edad inauguró Messi su colección personal. El jugador del Barcelona encadenó cuatro triunfos consecutivos, 2010, 2011, 2012 y 2013, y tras un parón de dos años logró el quinto en 2015.

En toda esta secuencia, desde 2008 hasta 2017, el premio ha sido cosa de dos, algo inédito en la historia del Balón de Oro. Tan solo en una ocasión uno de los dos, en este caso Cristiano, no formó parte de la mejor tripleta del mundo. Ocurrió en 2010 cuando Iniesta y Xavi Hernández acompañaron al argentino en el podio. Desde entonces, cuando ha ganado uno el otro ha sido segundo, sin que ninguno de los siete jugadores que se han alternado en el tercer escalón, —Fernando Torres, Xavi Hernández, Iniesta, Ribéry, Neuer, Neymar y Griezmann—, hayan sido capaces de cuestionar el duopolio.

Adaptación del juego

Diez años de pelea no parecen desgastar a dos futbolistas que han luchado contra el paso del tiempo adaptando sus estilos de juego. Cristiano ha abandonado la banda para devorar el área, mientras que Messi ha pasado a ocupar todo el frente del ataque sin una ubicación determinada.

Los anteriores dominadores

Johan Cruyff. El histórico futbolista holandés ganó el Balón de Oro en 1971, 1973 y 1974. El primero de ellos como jugador del Ajax, el segundo tras fichar por el Barcelona y el tercero ya como azulgrana..

Michel Platini. El centrocampista francés, exmandatario de la UEFA, se hizo con el premio en 1983, 1984 y 1985 siendo la referencia indiscutible de la Juventus.

Marco van Basten. Pocos delanteros se recuerdan como el holandés, ganador con el Milan en 1988, 1989 y 1992.

Si bien los criterios para entregar el Balón de Oro no se amparan en los valores puramente matemáticos, el devenir del premio sí parece condicionado por el resultado del equipo en el que militan sus aspirantes. En las cinco ocasiones en las que Cristiano recibió el premio, su equipo —el United en una ocasión y el Madrid en cuatro— se hartó de ganar. De hecho, en las cuatro veces que la Champions ha caído del lado del portugués, este se ha llevado el premio (2008, 2014, 2016 y 2017). En cuanto a Messi, a dos de sus cinco balones dorados les acompañaron también sendas Botas de Oro (temporadas 2009-2010 y 2012-2013).

Padre de cuatro hijos Cristiano, de dos (y un tercero en camino) Messi; 32 años el primero y 30 el segundo; enemigos impávidos en el pasado, respetuosos en el presente; la rivalidad entre ambos jugadores trascenderá generaciones. No en vano, ningún otro futbolista en la historia cuenta con tantos Balones de Oro como ellos. Renovados con Madrid y Barcelona hasta 2020 y 2021, todavía restan unos cuantos enfrentamientos entre ambos. Sus clubes, el fútbol y el mundo entero les observan. Y a ellos luchar en la cumbre año tras año les sigue pareciendo un juego interminable.

 

 

Tomado de el Pais

 

 

 
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