SOLDADOS Y POLICÍAS PIERDEN FE
HAMBRE EN LOS CUARTELES

El régimen de Nicolás Maduro —rechazado por gran parte de la población venezolana y condenado por la comunidad internacional— también enfrenta problemas en mantener contenta a la masa de soldados y policías que lo sostienen, ahora que la escasez de comida y la hiperinflación comienzan a golpear con fuerza las puertas de los cuarteles.

Reuniones recientes sostenidas por el alto mando militar y documentos internos de las Fuerzas Armadas venezolanas muestran la creciente preocupación del régimen por la acelerada desmoralización de la tropa, ante un alarmante aumento en los casos de insubordinación y deserción.

Las manifestaciones de descontento entre componentes del Ejército y la Guardia Nacional se suman a las registradas en las filas de la policía de investigación CICPC tras el asesinato transmitido en vivo por las redes sociales de unos de sus miembros, el policía insurgente Óscar Pérez.

“Hay malestar y hay falta de disciplina. La tropa está desmoralizada”, dijo desde Washington el general Herbert García Plaza, ex ministro de Maduro. “En las instalaciones militares han declarado un estado de alerta que no es normal en este momento porque ni siquiera hay manifestaciones en las calles. Es como si pensaran que al enemigo lo tienen por dentro pero no lo vieran”.

En un documento interno filtrado recientemente entre los medios de comunicación, el alto mando ordenó el acuartelamiento del 75 por ciento de la tropa, activando de esa manera una situación generalizada de alerta.

Y en otro documento, que recogía las minutas de una reunión de alto nivel, el Comandante General del Ejército, Jesús Rafael Suárez Chourio, impartió instrucciones para que los comandantes de las unidades mejoren las relaciones con el personal subalterno, a fin de escuchar sus planteamientos y “motivarlos a mantener la lealtad a nuestro Ejército”.

La desmoralización interna avanza a pasos agigantados dentro de los cuarteles en momentos en que la tasa de inflación ronda el 4,000 por ciento anual y el salario mínimo equivale a solamente una décima parte de la canasta básica de alimentos.

Los soldados por lo general son alimentados dentro de los cuarteles, pero los problemas de escasez están llevando a la tropa a comer menos de tres veces al día, incluso cuando son las Fuerzas Armadas las que tienen la concesión de la distribución de comida en todo el país.

“A los servicios de alimentación [dentro de las instalaciones militares] solamente le están enviando el 60 por ciento. Hubo una reducción del 40 por ciento porque no tienen como enviarle ese 100 por ciento”, explicó García Plaza.

Videos que han circulado a través de las redes sociales en las últimas semanas, así como informes de prensa, también han dejado registro de las dificultades por las que están atravesando los soldados.

En uno de ellos, trasmitido a principios de este mes, un par de soldados hurgaban en bolsas de basura para ver si encontraban algo que comer, mientras otro mostraba a un encolerizado grupo de efectivos de la Guardia Nacional que desde una oficina exigían hablar por teléfono con el ministro de Defensa porque tenían hambre.

La difícil situación también se ve reflejada en el elevado número de deserciones.

García Plaza dijo que cerca de 800 efectivos de la Guardia Nacional y 1,200 del Ejercito no se reportaron a tiempo a las instalaciones en enero, después de las fiestas de Navidad, y que a muchos de ellos se les considera desertores.

El periodista Javier Ignacio Mayorca, también experto en criminología, dijo que en un intento por contrarrestar el proceso de desmoralización que ocurre a lo largo del país el régimen está tratando de aumentar los beneficios que reciben.

“Se ordenó una acelerada incorporación de las tropas y de la oficialidad a todas las misiones [programas sociales] posibles. Se ordenó que se les indique a que banco tienen que asistir para inscribirse y que se le ponga la menor cantidad de trabas para calificar porque el descontento por razones socioeconómicas es bastante alto”, señaló Mayorca.

Otra de las medidas adoptadas es la suspensión de la práctica de darle la baja a los efectivos de la Guardia Nacional que por voluntad propia solicitan pasar a retiro.

“Eso está suspendido porque la situación es tremenda. Todos los oficiales y todo personal que tienen un conocimiento técnico lo que están haciendo actualmente es esperando que pase el tiempo mínimo de servicio cumplido para salir e incorporarse al sector privado, a cualquier empresa que les permita ganar más dinero, dólares si es posible”, explicó Mayorca.

En las minutas de la reunión de alto nivel, Suárez Chourio también mostró preocupación por el efecto de desmoralización que podría estar ocurriendo en los cuarteles por el asesinato de Óscar Pérez, el ex funcionario del CICPC.

El documento recomienda a la oficialidad ejecutar “una campaña de información” dirigida al personal subalterno “para contrarrestar la matriz de opinión que están realizando a través de los medios de comunicación y redes sociales” sobre la muerte de los integrantes del “grupo terrorista”.

Pero el malestar provocado por la muerte de Pérez es mucho más marcado dentro del CICPC, organismo que además parece no contar actualmente con el favor de la máxima cúpula del régimen.

En una muestra de la desconfianza del régimen hacia el cuerpo policial, a los efectivos del CICPC no se les permitió participar en el operativo, aunque Pérez había contactado a sus superiores allí para entregarse.

Versiones policiales y el propio testimonio grabado en video por Pérez apuntan que el régimen había ordenado su ejecución, y es por ello que la operación que terminó con la muerte del policía rebelde y de sus seguidores fue ejecutada por elementos de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

“Eso es evidencia de la desconfianza que hay entre el régimen y el CICPC”, dijo el abogado y experto en criminología Helly Angel, quien reside en el sur de Florida.

La situación es diferente dentro de la PNB, cuyos integrantes no son oficiales de carrera sino más bien efectivos politizados que actúan más como oficiales políticos de la “revolución” que como verdaderos policías, dijo Angel.

Gran parte de la PNB está integrada por miembros de las bandas paramilitares, conocidas en Venezuela como colectivos, agregó.

 
Antonio María DelgadoAntonio María Delgado

Artículos relacionados

*

Top