¿HARÁ FALTA UNA GUERRA?

Con todos sus espantos y sus horrores, las grandes guerras sirvieron para despertar la conciencia de la Humanidad.

Hoy, las guerras grandes han desaparecido. Llevamos casi un siglo sin una gran conflagración, y el mundo, saturado de corrupción, se ve atrapado entre la verdad y la mentira, entre el progreso y estancamiento, entre la grandeza y la nimiedad.

¿Hará falta una nueva guerra?

En la época de los últimos reyes de Francia, Moliere escribió su famosa sátira Les Précieuses ridicules, mofándose de una sociedad como la actual, en la que todo debía ser, sobre todo, politically correct. De esa enfermedad, de la superficialidad imperante y de la insulsa hipocresía, se está muriendo un país que le ha dado muchísimo a la humanidad.

Siendo una despoblada Capitanía General, Venezuela fue capaz de liderar la Guerra de Independencia de toda Sur América, y luego -tras años de inestabilidad republicana- supo inspirar el proceso de democratización de nuestro continente…y más allá.

Ese país, mi país, hoy está sometido por un ejército invasor, mientras el mundo entero -unos más otros menos-cuida las formas y se debate entre intervenir o no intervenir para salvar a treinta millones de seres que mueren de hambre y desnutrición, son vejados en cárceles inmundas o huyen despavoridos para no morir. 

A pocas millas de la nación mas poderosa del mundo, mucho más cerca de Washington que Los Ángeles, California, Venezuela, botín de guerra de quienes desprecian la libertad, lentamente languidece.

¿Hará falta una cruenta guerra para que la conciencia de la Humanidad despierte ante tanta injusticia y crueldad?

 

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Un Comentario;

  1. Antonio Pérez-Criollo said:

    Gracias por el envío.
    Siempre he pensado que nos hace falta un gran acontecimiento para que entremos en razón y corrijamos nuestros errores..
    -Tuve esperanzas cuando surgió el llamado “Viernes Negro”. Falsas esperanzas.
    -Luego, después del Caracazo: En Vano.
    -Más tarde en 1992 después de los golpes de estado: Ilusiones frustradas
    -En la campaña de 1998: no pudimos convencer a nuestros compatriotas para poder efectuar un “Cambio Radical” acompañado del “Respeto al Ciudadano”
    -Y ahora: ¿que nos queda? El tiempo se nos acorta a pasos agigantados y no se vislumbran vestigios de voluntades por parte de quienes se dicen dirigentes, la mayoría ya vetustos, que más piensan en satisfacer sus “ambiciones” personales o sectarias más que la solución de los ingentes problemas que afrontamos.
    ¿Qué nos queda? ¿Agachar la cabeza y aceptar el estado de esclavitud al que nos ha llevado el “régimen”? ¿Una gran conflagración fratricida? El tiempo se nos acorta, querido amigo, se nos está acabando.

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