PIÑERA NO BAJARÁ LA PRESIÓN SOBRE VENEZUELA

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, me dijo en una entrevista esta semana que no abandonará su activismo por la democracia en Venezuela una vez que asuma el cargo por un segundo mandato de cuatro años el domingo. La gran pregunta es cuánto capital político invertirá en este tema.

“Yo estoy convencido de que en Venezuela no hay democracia, no hay estado de derecho, no se respetan los derechos humanos y, además de eso se está viviendo una profunda crisis política, económica y social”, me dijo Piñera. “Por lo tanto, como Presidente de Chile, no voy a permanecer indiferente frente al sufrimiento y el dolor del pueblo venezolano”.

En los últimos años, después de su primer período presidencial entre el 2010 y el 2014, Piñera había sido uno de los ex presidentes latinoamericanos más activos en la lucha por la democracia en Venezuela. Incluso viajó a Venezuela en 2015 para tratar de visitar en la cárcel al líder opositor Leopoldo López.

Pero, como presidente, Piñera tendrá que hacer concesiones en algunos temas de política interna y extranjera, porque su coalición de centroderecha no tendrá mayoría en el Congreso.

Durante la entrevista, que se transmitirá el domingo por la noche en CNN en Español, Piñera me dijo que la comunidad internacional no debería aceptar los resultados de la farsa electoral que está montando el presidente venezolano Nicolás Maduro para reelegirse el 20 de mayo.

Piñera dijo que el proceso electoral de Venezuela “tal como está siendo conducido hoy día no reúne las características de un proceso limpio, transparente y democrático. Por eso, yo pienso que no debemos reconocer a un gobierno cuyo origen no está basado en una elección libre y transparente”.

Cuando le pregunté si consideraría romper las relaciones diplomáticas con Venezuela, Piñera dijo que “creo que los países de América Latina debemos apelar a todos los instrumentos legales, incluyendo la cláusula democrática (de la Organización de Estados Americanos), para ayudar a Venezuela y a los venezolanos a recuperar su libertad, su democracia y su estado de derecho”.

Bajo la Carta Democrática de la OEA, los países signatarios pueden imponer sanciones diplomáticas a cualquier país miembro que viole el estado de derecho. Piñera agregó, sin embargo, que “no creo que la opción militar sea una solución”.

Los escépticos señalan que Piñera podría suavizar su tono sobre Venezuela cuando comience a buscar acuerdos con sus adversarios en el país y en el exterior. Piñera —un ex empresario con un doctorado en economía de Harvard cuya fortuna es estimada por la revista Forbes en $2,800 millones— es más un pragmático que un ideólogo, afirman.

Muchos recuerdan que, cuando era presidente, Piñera voló a Venezuela para asistir al funeral del fallecido hombre fuerte Hugo Chávez en 2013.

Además, el principal objetivo de Piñera durante su segundo mandato será resucitar la economía de Chile, que se ha desacelerado en los últimos cuatro años. Eso requerirá compromisos de todo tipo con los legisladores de la oposición, y Venezuela podría convertirse en una moneda de cambio.

En política exterior, uno de los temas claves para Chile será la disputa territorial sobre la exigencia de Bolivia de un corredor soberano al océano Pacífico, y no se puede descartar que Piñera pudiera necesitar el apoyo tácito de algunos aliados de Venezuela.

Por otro lado, puede que Piñera quiera proyectarse como un líder de América Latina en la lucha por la democracia en Venezuela.

La causa por la democracia en Venezuela ha estado liderada por México, Perú y Argentina. Pero México celebrará elecciones el 1 de julio, y una victoria del candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien lidera las encuestas, significaría un giro en la política exterior de México.

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, está luchando contra pedidos de juicio político por el escándalo de corrupción de Odebrecht, que —aunque también salpica a los líderes de la oposición— podría costarle el cargo.

Por lo tanto, no se puede descartar que Piñera, además de querer cumplir con una promesa de campaña y ser consecuente con sus ideas, quiera convertirse en un presidente activista por la democracia en Venezuela. Por lo que está diciendo, suena como que esa es su intención.

 

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