DESDE EL PUENTE SIMÓN BOLÍVAR

“Son las 4 de la tarde en Madrid, las 10 de la mañana aquí, en la frontera de Venezuela con Colombia. Estamos en mitad del puente Simón Bolívar, sobre el río Táchira, por donde escapan millones de venezolanos literalmente con lo puesto. Nunca he estado en un sitio igual”.

Así abría La tarde de la Cope el pasado lunes su director, Ángel Expósito, uno de los periodistas de radio que más escapadas hacen al extranjero para cubrir en directo algunas de las principales catástrofes y crisis humanitarias de nuestros días.

“Lo más parecido a esto son aquellas caravanas de familias que huían de Mosul”, añadía. “Aquí los que huyen son venezolanos hambrientos, mujeres y niños enfermos. He visto abuelos de 38 años, madres-niñas de 17 con tres hijos, abuelas famélicas e imágenes de hambre que me recuerdan los campos de Darfur. Algunos cruzan cada vez que pueden porque saben que recibirán al menos una comida”.

Ocho mil diarias dan en el comedor abierto junto al puente desde hace meses por el obispado de la región con ayuda de Cáritas.

“Es una gota en la boca de alguien que se muere de sed”, explica Expósito en directo, tras entrevistar a docenas de los que huyen y a muchos de quienes los acogen. “Los que vienen carecen de todo. Niños desnutridos, pero afortunados por estar cerca de la frontera. Lo del interior debe ser inenarrable. Resulta incomprensible cómo y por qué un régimen político se aferra así al poder. ¿Tanto se quiere robar? ¿Tan corrupto es que no da abasto, que aplasta y asesina a sus disidentes?”.

Algunos militares se niegan a dar su nombre por miedo a las mafias venezolanas que cruzan a Colombia para ejecutar a quien sepa demasiado.

“Desde este puente Simón Bolívar me retumba una frase: imagínate que un día despiertas y, aunque vivas en un país con una quinta parte del petróleo del mundo, no tienes absolutamente nada. Este desastre no ha hecho más que empezar. Aquí, en Cúcuta, Colombia, la prostitución se está disparando a cotas repugnantes y a precios ínfimos, igual que la droga y el sida”.

Expósito y su equipo hablan de una invasión de mendigos, que viven tirados en los parques y de niños con infecciones de piel y afecciones respiratorias porque duermen sobre el raso, sin nada, y beben aguas contaminadas. Los expertos advierten que esta degradación se va a cargar Venezuela durante generaciones.

“¿Te imaginas así el futuro de tu hija por culpa de una panda de tiranos, enfermos de ideología y de poder, que todavía quieren extender a Europa y a España su régimen? ¿Podemos seguir mirándonos el ombligo como si nada? Este desastre ya no es político. Ha sobrepasado a Maduro, a Cabello y a los jefes castristas de todos ellos”.

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Luis OzNo photo
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