CIA, HENRI FALCÓN Y NICOLÁS MADURO

Como es sabido el director de la CIA, Mike Pompeo se reunió secretamente en Semana Santa con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong Un y se las arregló para ultimar detalles de su un encuentro con el presidente Trump el próximo mes de mayo.

La jugada maestra de Pompeo, sin precedentes, no sólo tuvo un impacto mediático espectacular, sino que llenaba un vacío que Trump había dejado al aceptar a ciegas un encuentro sin las negociaciones previas de rigor. Esta acción catapultó a Pompeo para su designación como secretario de Estado, pendiente de aprobación por el Senado.

Antes de que se conociera esta jugada de Pompeo, ya se había filtrado en círculos cerrados de la comunidad de inteligencia de EEUU que la candidatura de Henri Falcón era parte de otro movimiento estratégico del entonces director de la CIA para provocar una transición política en Venezuela. El plan Pompeo se habría iniciado hace un año por medio de una presión internacional coordinada, sanciones económicas y penales a altos funcionarios, incluyendo el propio Maduro, para forzarlo a una negociación y resolver el creciente problema que significa, para la seguridad de la región, su disparatada administración de gobierno.

De acuerdo con estas informaciones la primera fase del plan consistió en dejar bien claro ante la opinión pública internacional la decisión del gobierno del presidente Trump de evitar por cualquier medio que este proceso de desgobierno continúe y elevar a Venezuela a un nivel crítico de seguridad. En este sentido se anunció que las 3 prioridades del nuevo gobierno de Trump en materia de seguridad eran Corea del Norte, Irán y Venezuela. Al examinar en retrospectiva la política del gobierno de EEUU con estos tres países se puede advertir que coinciden en las amenazas iniciales, las sanciones posteriores y el básico propósito de obligarlos a negociar una salida. Esta semana la Casa Blanca anunció un “nuevo acuerdo con Irán”. En cada una de estos procesos está la mano del ambicioso ex director de la CIA y probable secretario de Estado, Mike Pompeo.

En un gobierno caracterizado por medianías intelectuales, Pompeo es una excepción. Graduado primer puesto en clase de West Point, capitán del Ejército, doctorado en leyes en Harvard, ex congresante y litigante de fuste no tiene rival en el gobierno de Trump. El pasado mes de febrero trascendió que los 3 paquetes de sanciones que EEUU ha impuesto a Venezuela han sido inspiración y práctica de Mike Pompeo, así como el procesamiento judicial de múltiples funcionarios de Pdvsa.

El 25 de julio del pasado año el director de la CIA sugirió en un Simposio de Seguridad en el Aspen Institute de Colorado que trabajaba para “un cambio de gobierno en Venezuela” y destacó entonces la cooperación de México y Colombia, países que había visitado la semana anterior. Para finalizar expresó: “Estamos muy esperanzados de que en Venezuela se pueda producir una transición y nuestro trabajo como institución está centrado en entender lo mejor posible la dinámica del país”. Unas semanas antes había descrito la situación de Venezuela como de riesgo para la seguridad de EEUU indicando que “allí están los cubanos, los rusos, los iraníes y Hezbolá. Debemos tomar esto en serio…”. En otra intervención en Texas el pasado otoño Pompeo aseguró “No podemos cumplir nuestra misión si no somos agresivos, incansables y sin misericordia con nuestros enemigos. Cada minuto tenemos que enfocarnos en aplastar a nuestros enemigos”. Ningún director de la CIA había sido más explícito.

Jaque al Rey

Las piezas del complot que el ex director de la CIA armó para provocar la salida de Maduro en términos negociados no son todas conocidas, pero a las que hemos tenido acceso son suficientes para entender que el “Falcón/candidato” es solo una parte de la jugada que Mike Pompeo le ha propuesto al gobierno de Maduro en términos de “tómalo o atente…”. Según los términos de este ultimátum Maduro estaría supuesto a abstenerse de la consuetudinaria intervención fraudulenta para que la propuesta Falcón/candidato” gane las elecciones y así iniciar el proceso de transición hacia la “democracia”. Bajo este predicamento, a Maduro y a su entorno se les garantizaría su “fondo de pensiones” acumulado de tantos años de sacrificios por la patria. El paquete “Falcón/candidato” incluye a “prominentes” (es un decir) figuras de la “oposición” política nacional como, Eduardo Fernández, Claudio Fermín y Francisco Rodríguez. Los 3 serían miembros del gabinete de Falcón, algo así como un “Pacto de Punto Fijo” post-mortem. Una fotografía del pasado mes de marzo muestra sonrientes al embajador de Maduro en la ONU, Samuel Moncada, junto con el hijo de Eduardo Fernández y Henri Falcón en Nueva York. Se cree que juntos visitaron el Departamento de Estado.

La iniciativa Pompeo arrancó con algunas consultas con los que en EEUU se conocen como “expertos en América Latina”. Entre ellos se destacan, en virtud de su cercanía con Pompeo, Roger Noriega, ex sub secretario de Estado para América Latina y el ex embajador de EEUU en Venezuela Charles Shapiro, de ingrata recordación bolivariana pues fue protagonista del golpe que desalojó por dos días a Chávez de poder el 11 de abril de 2002. Shapiro es actualmente presidente del World Affairs Council y antes fue presidente del Institute of the Americas de la Universidad de California.

El general Padrino López seguiría como ministro de Defensa y actuaría como árbitro garante de la componenda. Naturalmente, la propuesta, si es que Maduro y sus compinches las aceptan, saca del juego a la MUD por un largo tiempo, lo cual no les hace ninguna gracia y de allí la férrea posición de abstenerse y rivalizar con una propuesta alternativa, pero tardía, de enjuiciar a Maduro.

El ofrecimiento Pompeo está desde febrero en la mesa de Maduro quien en las primeras de cambio pospuso las elecciones de abril a mayo. Dejar ganar Falcón o diferir de nuevo las elecciones sería una clara indicación de que aceptó el gambito, de lo contrario… todo quedaría de nuevo en las manos de Pompeo y la nueva directora de la CIA, Gina Haspel. Haspel fue jefa de Operaciones Clandestinas y arquitecta de los sistemas de torturas que la CIA implementó en países fuera de EEUU y que provocaron un escándalo mediático en EEUU. ¿Jaque mate?

 

 

Tomado de WWW.FRENTEPATRIOTICO.COM

 

Artículos relacionados

Top