QUÉ PASA SI SE MEZCLA EL ALCOHOL CON ANTIBIÓTICOS

¿Tienes algún virus o una infección en la garganta que te hace sentirte de lo peor?, seguramente tu doctor te recetó antibióticos y acabas de recordar que tienes algún evento importante a la vuelta de la esquina y no puedes tomar alcohol…

Te dices: “no pasa nada con un solo trago”, pero antes de que empieces a emocionarte con el tequila recuerda por qué comenzaste a tomar las medicinas. Te sentías de lo peor y con estos medicamentos estás mucho mejor. Básicamente, los antibióticos matan las bacterias que pueden causar dolor de garganta, dolor de oído y aumento de temperatura. 

Aunque el consumo de alcohol no reducirá la efectividad de los antibióticos, puede empeorar muchos los efectos secundarios, como la incomodidad estomacal leve, la diarrea, las náuseas y la somnolencia, que están asociados con los antibióticos, dice Louise M. Dembry, profesor de medicina, enfermedades infecciosas y epidemiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale y en la Escuela de Salud Pública, a la revista Women’s Health. Mientras tanto, el alcohol también puede desacelerar la capacidad de tu cuerpo para “rebotar” y restaurar sus niveles de energía una vez que la infección no exista.

El consumo simultáneo de antibióticos y alcohol puede ser peligroso para el hígado, que normalmente desintoxica los productos de desecho para que tu cuerpo pueda librarse de ellos de manera segura. “Algunos antibióticos pueden ‘estresar’ el hígado”, dice Dembry. Lo que significa toxicidad para las células hepáticas, que pueden provocar la muerte de las células del hígado o incluso afectar su función general, por lo que no funciona de la forma que debe.

Por más que te preguntes ¿es posible que tenga una cepa mágica de antibióticos en la que todo esto no aplique realmente?, aunque algunos antibióticos pueden ser menos problemáticos al combinarlos con alcohol que otros, aún así debes abstenerte de una copa de alcohol.

TIPS PARA MANTENER UN HÍGADO SALUDABLE

El hígado es el órgano que más volumen ocupa dentro del cuerpo humano. Muchos lo llaman  “la fábrica química del organismo”, y es que en el hígado se llevan a cabo los procesos necesarios para el crecimiento, reparación y limpieza del cuerpo.

La ictericia es una acumulación de bilirrubina en la sangre; demasiada hace que la piel, los ojos y las
encías se pongan amarillas. El hígado es el órgano que filtra la bilirrubina de la sangre, por lo que la ictericia suele estar relacionada con una enfermedad o insuficiencia hepática.

La dieta juega un papel importantísimo tanto en la recuperación como en la prevención de la ictericia, pues durante la digestión, el hígado produce bilis que ayuda al intestino a descomponer las grasas. También es responsable de procesar o metabolizar la mayoría de los nutrientes, toxinas y medicamentos digeridos.

Qué comer

Hay ciertos alimentos y bebidas que la mayoría de las personas con ictericia deberían añadir a su dieta. Estos incluyen:

Agua

Mantenerse hidratado es una de las mejores maneras de ayudar al hígado a recuperarse de la ictericia. El agua no solo ayuda a facilitar la digestión, sino que también ayuda al hígado y a los riñones a eliminar las toxinas. Cantidad recomendada: Alrededor de 2 litros de agua al día.

Frutas y vegetales frescos

Las frutas y verduras frescas contienen poderosos antioxidantes y fibra que pueden ayudar a limitar el daño hepático durante el metabolismo y facilitar la digestión. Todas las frutas y verduras son aptos para el hígado, pero algunas variedades son especialmente beneficiosas: arándanos, uvas, frutas cítricas, especialmente limones, limas y pomelos, papayas y melones, calabazas, batatas, aguacates y aceitunas, tomates, zanahorias, remolachas y nabos, vegetales crucíferos, como el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas, el jengibre y ajo o las espinacas y la col rizada.

Café y té de hierbas

El café y el té de hierbas contienen altas dosis de antioxidantes, además de cafeína, que puede ayudar a estimular la digestión.

Granos enteros

Los alimentos de grano entero contienen altas cantidades de nutrientes que le vienen estupendamente al hígado, incluyendo grasas saludables, fibra, antioxidantes y minerales.

Nueces y legumbres

La mayoría de las nueces y las legumbres son ricas en antioxidantes, incluida la vitamina E y el ácido fenólico. Las nueces enteras y las legumbres también suelen ser ricas en fibra y grasas saludables. Diversos estudios han demostrado que las nueces son beneficiosas para la función hepática cuando se consumen regularmente.

 
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