Rodolfo Izaguirre

NO TODO ES PERFECTO

Pero ¿cuándo es que voy a perder la maleta? ¿Que no esté nadie para recibirme? Era lo que, exasperado, preguntaba a mi intérprete custodio durante la visita organizada en 1980 por el Departamento de Estado Norteamericano para conocer instituciones vinculadas a mi trabajo como cineasta; y David Key, el atlético traductor y guardaespaldas, sonreía con

 
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