El Toro de Nueva York
ESPANTAPÁJAROS – Aprovechando que el sol no ha salido todavía y está cayendo una garua, anunciando que los pájaros no asaltarán hoy mis cosechas, tome mi helicóptero virtual y me vine hasta Nueva York
ESPANTAPÁJAROS – Aprovechando que el sol no ha salido todavía y está cayendo una garua, anunciando que los pájaros no asaltarán hoy mis cosechas, tome mi helicóptero virtual y me vine hasta Nueva York
ESPANTAPÁJAROS – Pero todos, absolutamente todos, los de un lado y del otro, preparados o preparándose para caerle a la piñata y cogerse los caramelos.
ESPANTAPÁJAROS – Sobre el color del futuro les escribí la semana pasada, pero ex profeso no les dije cual sería ese color
ESPANTAPÁJAROS – Durante más de dos años les he alertado sobre la fragilidad física de Águila Uno. Pueden mirar atrás y descubrirán que es así.
ESPANTAPÁJAROS – Más, mucho más, me dijo el pajarraco Nicolás del mismo pajarraco Nicolás, que lo que me dijo de su eventual contendor, el Halcón mirandino
ESPANTAPÁJAROS – Esta semana tuve la grata visita de un periodista muy acucioso. Quería consultarme sobre la situación política del país
ESPANTAPÁJAROS – Esta vez, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, he visto algunas cosas que me preocupan en el comando del Halcón mirandino
ESPANTAPÁJAROS – Por eso, quizás, tu nuevo rival, Águila Uno, te está obligando hacer boxeo de sombra, y donde le lanzas tus puños, allí nunca está.
ESPANTAPÁJAROS – Esta semana me fui de viaje, lejos, lejos, en mi helicóptero virtual, armado todas mis herramientas de investigación, y después regresa vía Cuba, preocupado como estoy por lo que acontece no solamente aquí, sino en EE.UU
ESPANTAPÁJAROS – Mientras todo esto ocurre, Águila Uno, pobrecito, está en Cuba, y allí están haciendo todo lo posible por salvarle la vida.